Más de 100 personas participaron en las jornadas de capacitación del proyecto “Transferencia del sistema de detección y alerta en tiempo real para el control preventivo y oportuno de las principales enfermedades fungosas de madera que afectan a los frutales de carozo” (IDI 40074486-0), desarrollado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), con la participación de su Centro Regional de Investigación INIA Rayentué como parte ejecutora, y financiado por el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) de O’Higgins.
Las actividades se realizaron los días 22 y 23 de septiembre en huertos de Rengo y Placilla, respectivamente, y reunieron a productores, especialistas y representantes del sector público y privado. Durante las jornadas se abordó el reconocimiento y manejo de enfermedades de madera, el efecto del estrés abiótico en su desarrollo y las buenas prácticas para mejorar la sanidad y productividad de los cultivos. También se presentaron las estaciones meteorológicas y su utilidad para monitorear condiciones climáticas relevantes para la propagación de estas enfermedades.
Uno de los focos fue el sistema automatizado de detección de esporas, conocido como cazaespora, cuya validación se desarrolla en el marco del proyecto. Esta tecnología permite monitorear el inóculo aéreo de hongos de madera y busca generar alertas oportunas para apoyar las decisiones de manejo de los productores.

La detección oportuna es especialmente relevante en una región que concentra el 51% de la superficie nacional de frutales de carozo, con más de 52 mil hectáreas, según ODEPA.
Por su parte, la fitopatóloga de INIA Quilamapu Daina Grinbergs explicó que estos hongos ingresan por heridas en la madera y se desarrollan internamente durante sus primeras etapas, por lo que su presencia resulta “casi imperceptible”.
Una vez que afectan los tejidos que transportan agua y nutrientes, pueden alterar distintos procesos fisiológicos de las plantas y generar importantes disminuciones en el rendimiento, que pueden alcanzar hasta un 46% en cerezo y un 51% en ciruelo.
A esto se suma la dificultad de diferenciar estas enfermedades de otros problemas sanitarios que pueden presentar síntomas similares. “Muchas veces se confunden los daños producidos por Pseudomonas syringae pv. syringae, agente causal del cáncer bacterial en frutales de carozo, con síntomas iniciales de hongos de madera como Cytospora spp. o Calosphaeria pulchella”, explicó Grinbergs.

Esta diferenciación es fundamental para definir estrategias de manejo adecuadas, ya que los tratamientos utilizados para una enfermedad no necesariamente son efectivos frente a otra.
La investigadora de INIA La Platina y directora del proyecto, Fabiola Altimira, destacó el rol de los coordinadores de PRODESAL en la transferencia de conocimientos a los productores.
“Su participación ha sido clave para organizar las capacitaciones y acercar a los productores los conocimientos y resultados generados por el proyecto”, dijo.
Altimira también agradeció el apoyo del Gobierno Regional y el Consejo Regional de O’Higgins, junto con la colaboración de ANASAC S.A., socio estratégico del sector privado en esta iniciativa desarrollada por INIA Rayentué.









