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Chilean Journal of Agricultural Research: El aporte económico, laboral y productivo de la fruticultura chilena de exportación

La investigación, desarrollada por especialistas de INIA La Platina, Quilamapu y Rayentué, examinó la dinámica productiva de frutas y frutos secos para consumo fresco entre 2017 y 2021, revelando el rol estratégico del sector en la economía nacional y su relevancia para el empleo agrícola.

El estudio titulado Economic assessment of Chilean agricultural land use, labor demand and input requirements using the Delphi method. Part A: Fruits and nuts for fresh consumption, fue desarrollado por los investigadores Adolfo Donoso, de INIA La Platina; Jorge González, de INIA Quilamapu; y Jaime Otárola, de INIA Rayentué, quienes analizaron la evolución del sector entre 2017 y 2021 considerando variables productivas, comerciales, laborales y ambientales.

Publicado en la revista científica Chilean Journal of Agricultural Research, la investigación evaluó la producción nacional de frutas y frutos secos para consumo fresco mediante una metodología Delphi modificada, que permitió integrar información técnica y el conocimiento de expertos para estimar rendimientos, requerimientos de mano de obra, uso de insumos agrícolas y superficie productiva.

Entre los principales resultados, los investigadores determinaron que el valor real de las exportaciones de fruta fresca aumentó un 24,4% durante el período de los cinco años.

Asimismo, se demostró que las cerezas desplazaron a las uvas de mesa como principal fruta de exportación del país, alcanzando en 2021 un valor de exportación cercano a los US$1.800 millones.

La investigación también confirmó que las frutas destinadas a mercados internacionales representaron más del 80% de la producción nacional durante el período estudiado, consolidando su importante papel dentro del modelo de crecimiento liderado por las exportaciones.

Otro aspecto destacado fue la generación de empleo asociada al sector.

Según las estimaciones realizadas, la producción de frutas y frutos secos para consumo fresco requiere entre 125.000 y 293.000 empleos equivalentes a jornada completa para sostener la superficie productiva nacional.

A esto se suman los requerimientos de mano de obra, los cuales varían según la especie y el sistema productivo, siendo las labores de cosecha las que concentran la mayor demanda laboral.

Junto con analizar la dimensión económica y social de la actividad, el estudio abordó el uso de fertilizantes y agroquímicos en los sistemas frutícolas. Los resultados muestran una importante variabilidad entre especies y sistemas de manejo, aportando antecedentes para futuras discusiones sobre sostenibilidad ambiental, eficiencia productiva y adaptación al cambio climático.

Por su parte, los autores concluyeron que la fruticultura chilena mantiene una dinámica de crecimiento sostenido y constituye un componente clave de la economía agrícola nacional.

Al mismo tiempo, plantean la necesidad de avanzar hacia estrategias productivas resilientes al clima que permitan compatibilizar el crecimiento económico, la generación de empleo y la sostenibilidad de los recursos productivos.