En el marco del Día Internacional de la Papa, instituido oficialmente desde el año 2024, cada 30 de mayo es una oportunidad para relevar la importancia de este alimento y el desarrollo de nuevas variedades de papa en Chile y sus respectivos paquetes tecnológicos.
La papa es uno de los cultivos más importantes para la alimentación humana. Se estima que unos 1400 millones de personas la consumen regularmente en el mundo. Es una excelente fuente de energía por su alto contenido de almidón, de minerales como el potasio y el fósforo, de vitaminas del complejo B y C, de compuestos antioxidantes, entre otros compuestos benéficos. Puede ser empleada en múltiples preparaciones y está ligada íntimamente a nuestro territorio de manera ancestral.
En Chile se encuentra uno de los mayores centros de diversidad de la papa a nivel mundial, como es el Archipiélago de Chiloé y la evidencia indica que desde el sur de Chile se han diseminado las bases genéticas de las papas que se cultivan en todo el mundo.
El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) ha sido un agente determinante en potenciar este cultivo con desarrollos significativos en el ámbito de la genética, la agronomía, la fitopatología, la agregación de valor y la conservación misma de los recursos genéticos de papa. INIA ha transferido conocimiento a agricultores pequeños, medianos y grandes, ha desarrollado plataformas de apoyo, constituido centros de producción de semillas, como también centros de divulgación y extensión en varias regiones de Chile, mantiene un Banco de Germoplasma de Papa y un Programa de Mejoramiento Genético de Papa.

Autor: Manuel Muñoz, ingeniero agrónomo M. Sc. Dr. investigador jefe del Programa Nacional de Mejoramiento Genético de Papa de INIA.
INIA ha sido un importante agente impulsor del rubro, tanto agricultores como asesores técnicos han accedido a sus avances para crecer profesionalmente, ya sea asistiendo a eventos, días de campo, charlas técnicas, conferencias, revisando publicaciones, plataformas web y mediante la adquisición y cultivo de semillas INIA o la aplicación de las recomendaciones técnicas de los especialistas.
En el ámbito de la genética, INIA en su historia ha generado 16 nuevas variedades de papa, desde el programa de mejoramiento genético y sus sistemas de producción de semillas. Estas variedades poseen un alto rendimiento potencial y adaptación a los sistemas productivos nacionales. Por ejemplo, Patagonia-INIA ha sido cultivadas exitosamente con un bajo input de agroquímicos dada su alta rusticidad natural y buena resistencia al tizón tardío, proporcionando una fuente de ingresos importante y sustentable para agricultores pequeños, medianos y grandes siendo una de las variedades más cultivadas en el país. La variedad Porvenir tiene un rendimiento potencial muy alto, de excelente presentación y gran versatilidad para distintas preparaciones, permitiendo rentabilizar el cultivo y generar oportunidades de negocio en productos de alta calidad.
La nueva variedad Yaike, con alto rendimiento, resistencia extrema al virus Y de la Papa y aptitud para diversas preparaciones, representa una oportunidad de disminuir el riesgo de pérdidas por problemas de virosis, especialmente en semilleros.
También el INIA ha abierto el espectro de utilización de la papa, con las variedades Quelhue, Aspel y Suyai, que son papas con pulpas de intensos colores morados y rojos, que además de ser una alternativa culinaria interesante, son aptas para la extracción de colorantes naturales a partir de ellas, permitiendo nuevas utilizaciones de la papa, abriendo el abanico de beneficios de este cultivo.
Por otro lado, la variedad Rayún-INIA con un alto contenido de almidón es una alternativa interesante para la producción especializada de papas fritas, extracción de almidón y fabricación de alcoholes. Otra variedad de especialidad es Kuyén-INIA, ideal para la elaboración de bastones fritos.
De esta forma, el INIA sigue aportando al desarrollo de la papa, capacidades que ha desarrollado durante varias décadas de trabajo, dedicación y pasión por la agricultura, desde variedades antiguas como Desiree, Yagana, Pukará y Karú hasta los nuevos desarrollos descritos, han permitido aumentar el potencial productivo del rubro para una mayor seguridad y soberanía alimentaria.









