Resultados de dos temporadas de evaluación de INIA Carillanca e INIA Remehue destacan el potencial del trébol blanco y rosado para mejorar la calidad del forraje y reducir el uso de fertilizantes nitrogenados, contribuyendo a una ganadería más sustentable en el sur.
La incorporación de leguminosas forrajeras en praderas de ballicas surge como una alternativa para avanzar hacia sistemas ganaderos más eficientes, con un mejor aprovechamiento del nitrógeno y una mayor calidad nutricional del alimento para el ganado. Así lo muestran los resultados obtenidos por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en el marco del proyecto FONDEF IDeA, orientado a reposicionar el uso de trébol blanco y trébol rosado en sistemas ganaderos de la Macrozona Sur. La iniciativa público privada, tuvo como asociados a Nestlé e INDAP, con el fin de dar mayor pertinencia a la investigación, y de esta forma aportar alternativas de manejo que contribuyan a una producción ganadera más eficiente y sustentable en el sur de Chile.
La investigación contempló evaluaciones realizadas durante dos temporadas en los centros de investigación INIA Carillanca, en La Araucanía, e INIA Remehue, en la Región de Los Lagos. En ambos sitios se estudiaron distintas combinaciones de ballicas s con trébol blanco y trébol rosado, considerando variables asociadas al rendimiento, la estacionalidad y la calidad del forraje, además de aspectos relacionados con el suelo, y el uso y pérdidas del nitrógeno, y generación de gases en la fermentación ruminal. Los principales resultados que fueron entregados recientemente en un seminario y día de campo desarrollado en INIA Carillanca y que contó con la participación de un centenar de personas.
Una alternativa frente al uso intensivo de nitrógeno
Uno de los principales focos de la investigación fue evaluar el aporte de las leguminosas a las mezclas forrajeras mediante la fijación simbiótica de nitrógeno. Esta capacidad abre una oportunidad para disminuir la dependencia de fertilizantes nitrogenados y, al mismo tiempo, mejorar la calidad nutricional de las praderas. Los tratamientos evaluados consideraron distintas dosis de fertilización nitrogenada (200-100 y 0 kg de N/ha-año) en praderas praderas de ballica perenne con trébol blanco y ballica híbrida con trébol rosado, comparando mezclas con distintos niveles de fertilización nitrogenada y tratamientos sin aplicación de nitrógeno. “Los resultados obtenidos hasta ahora reflejan muestran diferencias en el comportamiento productivo dependiendo del sitio; sin embargo, se demostró que los tréboles pueden reemplazar parcial o totalmente la fertilización nitrogenada, mejorando la calidad del forraje y contribuyendo a la sustentabilidad y del tratamiento, lo que confirma la importancia de continuar validando estas alternativas bajo distintas condiciones del sur de Chile”, señaló el Dr. Fernando Ortega, director de la iniciativa.
Uno de los resultados más relevantes se observa en la calidad nutricional del forraje. En las evaluaciones realizadas, las mezclas que incorporan trébol presentaron, en distintos momentos de muestreo, mayores niveles de proteína cruda y menores valores de fibra detergente neutro respecto de algunas alternativas basadas exclusivamente en ballicas.
La fermentación ruminal: un factor clave para el aprovechamiento del forraje
Además de evaluar el comportamiento agronómico de las mezclas, el proyecto estudió sus efectos sobre la fermentación ruminal, proceso mediante el cual los microorganismos del rumen degradan el alimento y generan compuestos que aportan energía al animal.
La Dra. Nathaly Cancino en conjunto con el Dr Emilio Ungerfeld, del Laboratorio de Fermentación Ruminal de INIA Carillanca, evaluaron que la incorporación de trébol blanco y rosado en praderas de ballicas representa una alternativa para avanzar hacia sistemas ganaderos más sustentables, debido a la capacidad de estas leguminosas para fijar nitrógeno atmosférico y aportar proteína al forraje. “En INIA Carillanca evaluamos cómo estas mezclas influyen en la fermentación ruminal y observamos que sus efectos varían según las especies utilizadas y la época del año. En algunos períodos, las mezclas con trébol mostraron una fermentación similar o superior a la ballica fertilizada, incluso con menores aportes de nitrógeno. Estos resultados son prometedores y nos permiten avanzar en la búsqueda de combinaciones de especies y estrategias de manejo que favorezcan un mejor aprovechamiento del nitrógeno”, señalaron los ó la especialistas.
Asimismo, precisó queprecisaron, si bien se trata de ensayos de laboratorio y aún se requiere profundizar en sus efectos productivos y ambientales en condiciones de campo, la investigación aporta antecedentes relevantes para reducir la dependencia de fertilizantes y fortalecer la sustentabilidad de los sistemas ganaderos del sur de Chile.
Mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno
Otro componente de la investigación estuvo relacionado con las pérdidas de nitrógeno hacia el ambiente y las estrategias para mejorar el aprovechamiento de este nutriente en las praderas.
El investigador de INIA Remehue, Dr. Francisco Salazar Sperberg, explicó que uno de los principales desafíos para avanzar hacia una ganadería más sustentable es mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno, considerando no solo la cantidad de fertilizante aplicado, sino también cuánto de ese nutriente aprovecha efectivamente la pradera y cuánto termina perdiéndose en el ambiente. “En el marco de este proyecto, evaluamos distintas combinaciones de ballicas con trébol blanco y rosado, considerando las principales vías de pérdida de nitrógeno, como la volatilización de amoníaco, las emisiones de óxido nitroso y la lixiviación en el suelo. Los resultados mostraron que, bajo las condiciones de corte evaluadas, las pérdidas fueron bajas en las praderas estudiadas, aunque la volatilización de amoníaco destacó como una de las principales vías de pérdida al aplicar urea como fuente de nitrógeno”, explicó el experto.
Durante el desarrollo de los ensayos, también se observó la importancia de mantener una adecuada cobertura vegetal, ya que los suelos descubiertos presentaron una mayor lixiviación de nitrógeno. Estos antecedentes refuerzan la necesidad de manejar las praderas de manera integral, considerando tanto la fertilización nitrogenada como el aporte de las leguminosas, especialmente los tréboles, que son capaces de fijar nitrógeno atmosférico.
Para INIA, el interés de estas alternativas no se limita a la productividad. Entre los beneficios identificados por el proyecto se encuentran el potencial ahorro de fertilizantes nitrogenados gracias a la fijación simbiótica, la disminución de los costos de producción de forraje, el mejoramiento de su calidad y estacionalidad, una mayor diversidad biológica en las mezclas forrajeras y posibles beneficios para la salud del suelo y las rotaciones. Por lo tanto, el desafío consiste en lograr un manejo adecuado de estas praderas, considerando que la incorporación de leguminosas también implica una mayor complejidad de manejo y que su aporte puede presentar fluctuaciones entre temporadas y sitios.
La visión de los asociados
La investigación también relevó la importancia de la colaboración entre instituciones públicas, el sector privado y los productores para desarrollar alternativas que respondan a los desafíos de sustentabilidad de la producción lechera y ganadera. En este sentido, Enrique Vega, gerente de Políticas Agropecuarias de Nestlé, valoró la participación de la empresa en esta iniciativa y el aporte del trabajo conjunto entre investigación y sector productivo.
“Para nosotros es muy importante participar en iniciativas como esta, que mediante la investigación y el trabajo colaborativo buscan soluciones concretas para una producción lechera más sustentable, resiliente y competitiva. Este proyecto nos permite conocer cómo la incorporación de tréboles en las praderas puede contribuir a mantener la productividad y calidad del forraje, mejorando al mismo tiempo la eficiencia en el uso del nitrógeno. El gran desafío es que estos conocimientos se traduzcan en prácticas concretas que beneficien a nuestros productores”, señaló.
Por su parte, Andrea Larrazábal, profesional de apoyo de la Dirección Regional de INDAP Araucanía, destacó la importancia de los resultados para la pequeña agricultura de la región. “Los resultados de este proyecto son un aporte importante para los pequeños agricultores de La Araucanía, ya que abren oportunidades para disminuir la dependencia de fertilizantes nitrogenados y, al mismo tiempo, mejorar la calidad nutricional de las praderas, contribuyendo a una producción ganadera más eficiente y sustentable”, destacó.
De acuerdo a estas acotaciones, los resultados de esta investigación público-privada refuerzan la importancia de continuar validando mezclas forrajeras que permitan producir alimentos de mayor calidad para el ganado, optimizar el uso del nitrógeno y reducir los costos asociados a la fertilización, contribuyendo a una ganadería más eficiente y adaptada a los desafíos de sustentabilidad y cambio climático del sur de Chile.
En este contexto, el mensaje para los productores es avanzar hacia una fertilización más ajustada a las necesidades reales de las praderas, incorporando el aporte de las leguminosas en el balance de nutrientes y evitando aplicaciones excesivas. De esta manera, se puede mejorar el aprovechamiento del nitrógeno, favorecer la eficiencia productiva y reducir los riesgos de contaminación del agua, el suelo y el aire.
Cabe señalar que en este proyecto participan investigadores, profesionales, técnicos y colaboradores de INIA Carillanca, INIA Remehue y otras áreas vinculadas al suelo, el medio ambiente, las especies forrajeras y la fermentación ruminal.









