La 3ª Cumbre Técnica GTT-INIA reunió a más de 90 productores frambueseros de la región, con el fin de abordar los principales factores que determinan la rentabilidad del cultivo, demostrando que una adecuada gestión agronómica y económica es clave para la sostenibilidad del negocio.
Una invitación a analizar la producción de frambuesas desde una perspectiva técnico-económica fue el eje central de la 3ª Cumbre Técnica GTT-INIA del Programa Araucanía Frutícola, desarrollada en el Centro Regional INIA Carillanca. La actividad reunió a más de 90 productores de distintas comunas de La Araucanía, quienes conocieron herramientas orientadas a mejorar la productividad, optimizar los costos de producción y fortalecer la toma de decisiones prediales.
La jornada se realizó en el marco del Programa Araucanía Frutícola, iniciativa financiada por el Gobierno Regional de La Araucanía y ejecutada por INIA, y que es liderada por el investigador Abel González Gelves. El propósito, fortalecer el desarrollo de la fruticultura regional mediante transferencia tecnológica, capacitación y acompañamiento permanente a los agricultores. En la instancia participó el director regional del Centro Dr. Fernando Ortega, el consejero regional Nicolás Donzé y el jefe de la división de fomento e industria (DIFOI) del GORE, Marco Gallardo, además de profesionales del agro.
“Valoramos el trabajo que se ha desarrollado en el territorio a través de los GTT-INIA , que ha permitido fortalecer el conocimiento de los agricultores frutícolas, quienes hoy cuentan con nuevas herramientas técnicas para avanzar en sus emprendimientos. Esto es posible gracias a la alianza con el Gobierno Regional, y que permite que INIA este presente en distintas comunas de la región”, señaló el Dr. Ortega.
Por su parte el consejero Regional destacó el trabajo de INIA en la región y la necesidad de seguir potenciando la agricultura, con una entidad técnica sustentada en la investigación científica, conocimiento que se extiende a los agricultores.
“Estamos altamente convencidos que el conocimiento y las herramientas técnicas son vitales para que la fruticultura siga creciendo en nuestra región. Por eso el compromiso del Gobierno Regional con el programa Araucanía Frutícola, nos permite seguir articulando y potenciando el trabajo de los agricultores a través de diversas instancias como lo es esta cumbre GTT-INIA. Porque es claro que la rentabilidad de un rubro como la fruticultura no se improvisa; sino que se construye con gestión técnica, económica y planificación”, puntualizó Marco Gallardo, DIFOI del Gobierno Regional.
Temas analizados en la cumbre
Durante la jornada, el Ing. Agrónomo Gustavo Soto Obando presentó la exposición “Costos más relevantes del manejo de un huerto de frambueso no remontante”, donde enfatizó que producir fruta no siempre significa generar utilidades. Explicó que la rentabilidad depende del equilibrio entre rendimiento, costos operacionales y precio de venta, por lo que conocer cuánto cuesta producir cada kilogramo de fruta constituye una herramienta indispensable para planificar inversiones y mejorar la gestión del huerto.
Asimismo, recordó que la metodología de los Grupos de Transferencia Tecnológica (GTT-INIA), implementada por INIA desde 1982 y posteriormente adaptada para la Agricultura Familiar Campesina, ha permitido fortalecer el aprendizaje colaborativo entre productores y transformar la experiencia práctica en una herramienta para mejorar la competitividad de los sistemas productivos. Actualmente, el Programa Araucanía Frutícola GORE-INIA trabaja con 13 grupos GTT que reúnen a 176 agricultores de 16 comunas de La Araucanía.
El profesional presentó además el diagnóstico realizado a los agricultores participantes, el cual identificó importantes brechas en el manejo agronómico del cultivo, especialmente en poda y conducción, nutrición, programación del riego y conocimiento de los costos de producción. Explicó que el rendimiento del huerto se construye sobre estos pilares y que una disminución de entre un 20 % y un 40 % en la producción puede traducirse en pérdidas que superan los 14 millones de pesos por hectárea, evidenciando el impacto económico que tiene una gestión deficiente.
Otro de los mensajes centrales fue la necesidad de incorporar el análisis económico como una herramienta permanente de gestión predial. Soto explicó que cuando un huerto produce por debajo de su potencial, el costo por kilogramo aumenta significativamente, reduciendo la competitividad y la rentabilidad del negocio agrícola.
La jornada también permitió conocer el trabajo que desarrolla el Programa Araucanía Frutícola en unidades piloto de seguimiento nutricional, donde se monitorean parámetros de agua de riego, fertilidad del suelo, estado nutricional de las plantas y calidad de fruta, información que posteriormente se traduce en recomendaciones técnicas para optimizar el manejo de los huertos.
En la exposición técnica de la Ing. Agrónomo Ayill Hueichapán Velásquez se abordó el concepto de Unidad Mínima Económica (UME), explicando que la rentabilidad de un huerto no depende únicamente de la cantidad de hectáreas plantadas, sino de la capacidad del productor para alcanzar altos rendimientos, controlar sus costos y gestionar eficientemente los recursos disponibles.
Durante su presentación destacó que la UME corresponde a la superficie mínima necesaria para cubrir los costos de producción, recuperar la inversión, remunerar el trabajo del productor y generar ingresos suficientes para el sustento familiar. En este contexto, relevó la importancia de utilizar herramientas como el Valor Actual Neto (VAN) para evaluar objetivamente la rentabilidad de los proyectos frutícolas y apoyar la toma de decisiones de inversión.
Asimismo, enfatizó que antes de ampliar la superficie del huerto es indispensable resolver las brechas técnicas relacionadas con el manejo agronómico, especialmente en riego, poda, nutrición y sanidad, además de conocer el costo real de producir cada kilogramo de fruta y valorizar adecuadamente el trabajo familiar dentro de la estructura de costos. De esta forma, señaló, el crecimiento del negocio se sustenta sobre una base técnica y económica sólida, disminuyendo los riesgos y aumentando las posibilidades de éxito.
Otro de los temas relevantes fue la presentación de una herramienta digital para la evaluación económica de un huerto de berries, expuesta por el Ing. Agrónomo Cristian Neira, y que de manera práctica permitió analizar con los propios agricultores la importancia de manejar información clave del cultivo.
La jornada concluyó con la presentación de herramientas para la evaluación económica de huertos de berries y de los instrumentos de apoyo disponibles a través de INDAP para impulsar el desarrollo del sector. Finalmente, se realizó la entrega de certificados a productores de los GTT-INIA Victoria y Fun Mapu de Padre las Casas, reconociendo su compromiso con un modelo de transferencia tecnológica que promueve la innovación, el aprendizaje colaborativo y una fruticultura regional cada vez más eficiente, competitiva y sostenible.








