La iniciativa del Programa Araucanía Frutícola del Gobierno Regional e INIA Carillanca permite determinar la viabilidad técnica y económica de nuevos huertos, reduciendo riesgos y orientando las inversiones de los productores de la región.
El establecimiento de un huerto frutal representa una inversión de largo plazo que requiere tomar decisiones fundamentadas desde sus etapas iniciales. Consciente de esta realidad, el Programa Araucanía Frutícola GORE-INIA ha desarrollado una metodología de formulación y evaluación de proyectos que busca transformar el interés inicial de los agricultores en decisiones técnicas y económicas sustentadas en evidencia.
Lo anterior, porque la incorporación de nuevas especies frutales en La Araucanía constituye una importante oportunidad para diversificar la matriz productiva regional y mejorar la rentabilidad de los predios. Sin embargo, antes de establecer un huerto, resulta fundamental determinar si el terreno cuenta con las condiciones necesarias para sostener un proyecto exitoso en el tiempo. Una respuesta que el programa ha orientado, luego de un conocimiento exhaustivo de la realidad de La Araucanía, asistiendo a los agricultores y conociendo sus predios.
El proceso comienza con la identificación de agricultores interesados en diversificar sus sistemas productivos. Posteriormente, se recopilan antecedentes básicos del predio y se realiza una evaluación en terreno que considera tres componentes fundamentales: suelo, clima y recurso hídrico. Dentro de esta etapa, las calicatas cumplen un rol central, ya que permiten observar directamente las características físicas del suelo y detectar posibles limitantes para el desarrollo de especies frutales. Aspectos como la profundidad efectiva, la textura, el drenaje y la presencia de capas restrictivas o napas freáticas son analizados para determinar la potencialidad productiva del terreno.
“Antes de pensar en plantar, es indispensable conocer en profundidad las condiciones del predio. Una buena evaluación permite reducir la incertidumbre y orientar de mejor manera las inversiones de los agricultores. Con la información recopilada, se establece la potencialidad frutícola efectiva del predio, clasificándolo como apto, apto con mejoras o no apto para avanzar hacia un proyecto frutícola. Este enfoque permite disminuir riesgos y evitar inversiones que no cuenten con respaldo técnico suficiente”, explicó el Ing. Agrónomo Gabriel Neumann, profesional del Programa Araucanía Frutícola GORE-INIA.
Experiencia del programa
La experiencia acumulada por el programa demuestra la importancia de esta evaluación previa. En una muestra de 68 informes de potencialidad frutícola desarrollados en distintas comunas de La Araucanía, la principal limitante detectada fue la profundidad efectiva condicionante del suelo, presente en el 73,5 % de los casos evaluados. Además, se identificó textura arcillosa en el 50 % de los predios, problemas de drenaje en el 45,6 % y presencia de capas restrictivas en el 41,2 %. Tales resultados evidencian que una parte importante de los proyectos requiere trabajos de habilitación antes del establecimiento de frutales. Entre las recomendaciones más frecuentes destacan labores de subsolado, construcción de camellones, incorporación de materia orgánica y diversas correcciones físicas o químicas orientadas a mejorar las condiciones productivas.
El recurso hídrico constituye otro elemento crítico dentro de la evaluación. Aunque todos los predios analizados contaban con acceso al agua para riego, no todos disponían de derechos formalizados, situación que obliga a considerar aspectos legales y de disponibilidad efectiva del recurso. “Nuestro objetivo es que cada agricultor pueda responder preguntas fundamentales antes de invertir: qué especie se adapta mejor a su predio, cuáles son las principales limitantes, cuánta agua dispone y si el proyecto será económicamente viable”, señaló Neumann.
Cuando el predio presenta condiciones favorables, el programa avanza hacia estudios de prefactibilidad que integran antecedentes técnicos, adaptación agroclimática, requerimientos de las especies y disponibilidad hídrica. Posteriormente, se formula el proyecto productivo, incorporando superficie, especie, variedad, inversiones requeridas, costos operacionales, ingresos proyectados y análisis de rentabilidad. “En un escenario de cambio climático y creciente incertidumbre, evaluar antes de plantar es una herramienta fundamental para aumentar las probabilidades de éxito de los nuevos emprendimientos frutícolas de La Araucanía”, concluyó el profesional.
La metodología impulsada por el Programa Araucanía Frutícola del Gobierno Regional e INIA Carillanca se ha consolidado como un instrumento clave para apoyar la toma de decisiones de los productores regionales, promoviendo inversiones más seguras, sostenibles y acordes a las condiciones agroclimáticas de cada territorio.
Para quienes deseen solicitar la evaluación de potencialidad frutícola en su predio, escribir a este link directo https://forms.gle/pEmHcsnuNBD1aSKh8 o bien al correo electrónico: araucaniafruticola@inia.cl.









