Un estudio liderado por la investigadora Carolina Salazar, demostró que una fertilización equilibrada de potasio permite optimizar el color, los azúcares y la composición del fruto, evitando efectos negativos tanto por déficit como por exceso de este nutriente.
La investigación evaluó el efecto de distintas concentraciones de potasio en plantas de vid, específicamente de la variedad Tempranillo, una de las más relevantes para la producción de vinos tintos a nivel internacional.
El desarrollo de este estudio se llevó a cabo en condiciones controladas de invernadero para analizar cómo distintas concentraciones de potasio, macronutriente esencial para las plantas, influyen en la calidad de la baya. En la evaluación los investigadores consideraron parámetros como acumulación de azúcares, acidez, color y composición mineral.
En cuanto a los resultados, estos mostraron que niveles intermedios de potasio, permiten alcanzar un equilibrio óptimo, favoreciendo la acumulación de azúcares y antocianos en la uva Tempranillo, compuestos clave para el color y la calidad del vino.
“Detectamos que el momento y la dosis de potasio podían generar diferencias en la fructificación”, explicó la Dra. Carolina Salazar, investigadora de INIA La Platina a cargo de este análisis.
Lo anterior, explica la Dra. Salazar, se sustenta en que “este nutriente cumple un rol clave en la acumulación de azúcares, la regulación de la acidez y el desarrollo de compuestos fenólicos, pero su efecto depende de la dosis utilizada. Niveles intermedios, entre 50% y 75%, permiten un mejor equilibrio en la calidad del fruto”.
En contraste, la ausencia de potasio afectó significativamente el desarrollo de las bayas, reduciendo su tamaño, contenido de azúcares y retrasando su maduración y niveles excesivos no generaron mejoras adicionales en la calidad del fruto, impactando negativamente variables como la acidez.
El estudio también evidenció que un desbalance en la disponibilidad de potasio puede alterar la absorción de otros nutrientes, generando efectos en la composición mineral de hojas, pecíolos y bayas.
Estos resultados refuerzan la importancia de un manejo nutricional preciso en la vid, especialmente en un contexto donde la sostenibilidad y la eficiencia en el uso de fertilizantes son cada vez más relevantes para la agricultura.
Finalmente, la investigación plantea como próximo desafío evaluar estos resultados en condiciones reales de campo, con el fin de avanzar hacia estrategias de fertilización más sustentables y eficientes para la vitivinicultura nacional.








