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Del racimo al dato: tecnologías 3D y genética aplicadas al estudio de la compacidad del racimo en vid

Santiago, febrero de 2026.-  Medir la forma y estructura de un racimo de uva ya no depende únicamente de observaciones visuales o de extensas labores manuales en terreno. Hoy, imágenes tridimensionales, análisis automatizados y genética molecular están permitiendo abordar este tipo de caracteres complejos con un nivel de precisión inédito para la viticultura. Ese fue el foco del workshop “Viejos senderos y nuevas autopistas: feno/genotipado de alto rendimiento en vides”, realizado en el Auditorio de INIA La Platina.

La actividad se desarrolló en el marco del Proyecto FONDECYT N°1221410, orientado a estudiar la compacidad del racimo en uva de mesa y sus bases genéticas, un rasgo clave tanto para el manejo agronómico como para la eficiencia productiva. El encuentro reunió a investigadores de INIA y especialistas internacionales, abordando nuevas metodologías de fenotipado y genotipado de alto rendimiento aplicadas al mejoramiento genético.

El coordinador de la jornada, Patricio Hinrichsen, investigador de INIA La Platina y especialista en biotecnología, explicó el momento que atraviesa el proyecto y la proyección de estas herramientas.

“Estamos terminando un cuarto año de este proyecto FONDECYT, donde hemos ido avanzando desde la implementación de nuevas metodologías, muy nuevas para nuestro medio, de mediciones morfológicas basadas en máquinas, basadas en imágenes tridimensionales, que permiten ahorrar mucho esfuerzo. Y también estamos pensando en la proyección de esto, en cómo usar esas mismas tecnologías en otros problemas, en otros cultivos, en otras especies, especialmente aquellas que necesitan estudiar volúmenes, rendimientos y diferencias pequeñas en morfología. Hay mucha proyección”.

Hinrichsen agregó que este trabajo se ha complementado con análisis genético molecular orientado a entender la base de los rasgos productivos.

“Hemos ido escudriñando las diferencias menores y mayores del genoma, para poder tratar de encontrar las regiones, los genes y luego más allá, las variaciones dentro de cada gen, que son finalmente las responsables de que las plantas tengan una u otras características… y a partir de eso deducir pequeñas señales que nos sirven como puntos de anclaje para desarrollar marcadores de selección, todo esto pensando en el desarrollo de nuevas variedades”.

Desde la presentación de resultados, Marco Meneses, doctor en Ciencias Agropecuarias e investigador de INIA La Platina, destacó los principales hallazgos del estudio.

“Nuestros principales hallazgos tienen que ver con la localización de regiones específicas del genoma de la vid que tienen relación con caracteres que determinan a su vez la compacidad del racimo, y hemos encontrado bastantes genes candidatos relacionados a este tipo de características”.

Meneses también puso en valor la incorporación de nuevas metodologías de análisis.

“Hemos logrado implementar metodologías de escaneo 3D gracias a nuestros colaboradores en Alemania… son metodologías complejas, pero bastante precisas y reproducibles de un lugar a otro”. En cuanto a su proyección, señaló.

“Los tiempos de medición disminuyen bastante… podría llegar eventualmente a que se aplique incluso a nivel de industria y acelerar procesos que hoy son muy costosos en términos de manualidad”.

El workshop también permitió relevar el rol de los recursos genéticos como base del desarrollo científico. Erika Salazar, investigadora de INIA La Platina, explicó que la institución resguarda una colección estratégica para este tipo de estudios.

“Formamos parte de la Unidad de Recursos Genéticos y somos responsables de la colección de los genotipos que tiene INIA… son 205 genotipos representados en 374 accesiones, y ahí está la diversidad que sirve, es la base para el estudio que se está desarrollando en este proyecto, pero también en otros proyectos que desarrolla INIA”.

Salazar detalló que su trabajo apunta a habilitar el uso efectivo de esa diversidad.

“Mi rol es mantener la colección, incrementar la diversidad, organizar y entender la diversidad para que lo puedan usar las otras líneas de investigación que andan buscando respuestas a distintos rasgos o necesidades”.

Y agregó: “hoy tenemos una colección con buena diversidad, muy bien caracterizada, que está siendo usada no solo por distintos grupos de trabajo de INIA, sino que también es demandada por grupos de investigación fuera de la institución… la conservación por la mera conservación no tiene mucho sentido si no se pone al servicio del desarrollo”.

El encuentro contó además con la participación de la investigadora Katja Herzog, del JKI Geilweilerhof (Alemania), quien abordó el uso de sensores e inteligencia artificial para el fenotipado de vides, reforzando el carácter colaborativo e internacional de esta línea de investigación.