Visitas a productores de Vicuña, Ovalle y Monte Patria permitieron evaluar daños y entregar recomendaciones para prevenir nuevas afectaciones.
Tras las intensas precipitaciones registradas en la Región de Coquimbo, profesionales del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, han realizado visitas a terreno a productores vinculados a los proyectos PDT Uva Orgánica Vicuña y PDT Mandarinas Limarí, con el objetivo de conocer el nivel de afectación en sus operaciones e infraestructura y, al mismo tiempo, dar continuidad a los aspectos técnicos de ambas iniciativas, como monitoreos, toma de muestras de suelo y discusión de resultados de temporada.
Las precipitaciones registradas durante 2026 se ubicaron muy por sobre los promedios históricos en las zonas visitadas por INIA Intihuasi. En Vicuña se acumularon 230,8 milímetros, frente a un promedio histórico de 91,3 milímetros, mientras que Ovalle registró 257,9 milímetros, más del doble de su promedio histórico de 103,6 milímetros. En el sector del Embalse La Paloma en Monte Patria, el acumulado alcanzó los 276,3 milímetros, frente a un promedio histórico de 126,5 milímetros. En términos comparativos, los registros de Vicuña y Ovalle equivalen a unas 2,5 veces sus respectivos promedios históricos, mientras que en Monte Patria alcanzan 2,2 veces.
Afectaciones concentradas en infraestructura hídrica
Las evaluaciones realizadas en terreno muestran que los efectos de las precipitaciones han sido diferentes según el territorio y el tipo de producción. En el caso del PDT Mandarinas, el investigador de INIA Intihuasi, Víctor Muñoz, explicó que “las principales complicaciones se concentraron en la infraestructura de riego, con tableros eléctricos anegados por crecidas de quebradas, bombas arrastradas por el agua y roturas en canales matrices y tuberías”.
Asimismo, para el caso del PDT Uva Orgánica Vicuña, la situación fue distinta. Las evaluaciones constataron afectación principalmente en la infraestructura hídrica.
Muñoz detalló que “los parrones se encuentran en buen estado y sin daños estructurales mayores en las plantas, concentrándose la afectación en la infraestructura hídrica por la activación de quebradas y arrastre de lodo, lo que provocó embancamiento de canales, arrastre de mangueras de riego y daños en estanques de acumulación. Además, se registraron problemas puntuales de viento en mallas de protección y caída de postes sobre hileras específicas”.
Vicente Cortés Seremi de Agricultura señaló “sin duda que este despliegue que están desarrollando los profesionales de INIA son muy importantes por una parte para determinar los tipos de daños, que en su mayoría corresponden a afectaciones en infraestructura hídrica y por otro lado para cumplir con un rol de asesoría y acompañamiento, que permite al agricultor reactivar de mejor manera sus unidades productivas y abordar medidas preventivas para proteger sus cultivos ante la llegada de nuevos sistema frontales”.
Rehabilitar los sistemas de riego es una prioridad
Muñoz explicó que, frente a las condiciones observadas, “en el corto plazo, la prioridad es rehabilitar los sistemas de riego mediante el descolado y lavado de matrices y laterales para eliminar sedimentos antes de presurizar, realizar una revisión eléctrica de bombas y tableros antes de volver a operar, y verificar el estado del drenaje en sectores anegados junto con el retiro de barro del cuello de las plantas para evitar asfixia radicular y hongos de suelo”, señaló.
Junto con estas labores, también se recomienda despejar los caminos internos de los predios para evitar retrasos en las labores de campo y facilitar el ingreso de maquinaria y las aplicaciones fitosanitarias.
La prevención como herramienta para reducir futuras pérdidas
Las visitas también permitieron identificar prácticas que pueden ayudar a disminuir los efectos de futuros eventos de precipitaciones. La experiencia recogida en terreno muestra que las medidas preventivas implementadas antes de las lluvias pueden marcar una diferencia en el nivel de afectación de los predios. Muñoz destacó que algunos productores de la provincia del Elqui que habían realizado manejos preventivos no registraron daños mayores.
“Mirando hacia adelante, las experiencias de esta temporada demuestran que la prevención es la inversión más rentable. Prácticas como levantar las líneas de riego previo a las lluvias, junto con la limpieza y encauzamiento anticipado de quebradas intraprediales y la protección de casetas y tranques, resultan determinantes para evitar pérdidas mayores en los predios”, señaló Muñoz.
Por su parte Francisco Meza director regional de INIA Intihuasi agregó “lo primero que debemos hacer es identificar dónde hubo el daño, qué ocurrió, el drenaje y las defensas es lo principal por lo que se recomienda ver por dónde puede venir el agua, con caudales erosivo y encausar ya que, se puede volver a repetir”.
De esta manera, las visitas realizadas por los equipos de INIA Intihuasi permiten no solo dimensionar las afectaciones provocadas por las precipitaciones, sino también orientar a los productores respecto de las acciones prioritarias para recuperar sus sistemas productivos y fortalecer las medidas preventivas frente a futuros eventos climáticos.
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