Como una respuesta a los desafíos productivos y comerciales del sector, se ejecuta el proyecto “Producción de uva de mesa orgánica en Vicuña: capacitación, manejo y certificación”, una iniciativa impulsada por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, en conjunto con Corfo, el Gobierno Regional y empresas del sector, que busca fortalecer las capacidades de los productores locales frente a los nuevos desafíos del mercado agrícola.
Un programa que apunta a acompañar a pequeños y medianos agricultores en su transición hacia sistemas de producción orgánica, entregando herramientas técnicas, económicas y de gestión para evaluar su factibilidad y mejorar su competitividad en mercados internacionales.
En este contexto, “destacamos el rol estratégico de Vicuña, comuna que concentra cerca del 27% de la superficie regional de uva de mesa, posicionándose como un polo atractivo para el desarrollo del rubro”, sostuvo Víctor Muñoz investigador de INIA Intihuasi quien lidera la iniciativa.
“Uno de los ejes centrales del proyecto es el rol de INIA Intihuasi como articulador técnico, liderando procesos de transferencia tecnológica, diagnóstico predial y acompañamiento especializado. A través de estas acciones, buscamos reducir brechas en áreas clave como manejo de suelos, nutrición, riego y control fitosanitario, fortaleciendo así las bases para la certificación orgánica”, detalló Francisco Meza director regional de INIA Intihuasi.
El director regional de Corfo, Juan Pablo Arriagada, indicó que esta iniciativa permitirá “fortalecer las capacidades técnicas, económicas y de gestión de productores de uva de mesa de la comuna de Vicuña, de modo que puedan evaluar con información objetiva la factibilidad de transitar hacia la producción orgánica certificada para exportación a Estados Unidos”. Esto cobra especial relevancia considerando que ese país concentra cerca del 53% de las exportaciones de uva de mesa chilena.
En actividades se han abordado temáticas relacionadas con los desafíos de la transición orgánica, la normativa vigente y experiencias exitosas en el Valle del Elqui, destacando la importancia de avanzar hacia una fruticultura más sustentable y resiliente frente al cambio climático.
Vicente Cortés Seremi de Agricultura agregó “este proyecto refleja el camino que queremos seguir impulsando para la agricultura de nuestra región, con más innovación, más sustentabilidad y más oportunidades para nuestros productores. La producción orgánica de uva de mesa abre nuevas posibilidades de acceso a mercados de alto valor y fortalece la competitividad de una actividad clave para el desarrollo del Valle de Elqui. Como Gobierno, seguiremos apoyando iniciativas que permitan a nuestros agricultores enfrentar los desafíos del cambio climático y las nuevas exigencias de los mercados”
En este contexto, la voz de los propios actores del sector cobró relevancia. José Corral, gerente zonal de Exportadora Subsole en la Región de Coquimbo, valoró la instancia y el enfoque colaborativo del proyecto, “hoy los agricultores debemos compartir experiencias y ser generosos con la información. Programas como este permiten avanzar en esa línea y abren una oportunidad real para la uva de mesa orgánica en la región”, destacó.
La iniciativa surge en un escenario desafiante para el sector, marcado por la disminución sostenida de la superficie cultivada de uva de mesa, que pasó de más de 10.500 hectáreas en 2011 a cerca de 5.152 en 2024, junto con una creciente competencia internacional, especialmente con Perú.
Esta situación se ve agravada por altos costos de producción y dificultades para acceder a mercados más exigentes. Frente a ello, la producción orgánica aparece como una alternativa estratégica, no solo por su potencial de alcanzar precios hasta un 100% superiores en mercados como Estados Unidos y Europa, sino también porque experiencias en zonas cercanas como Ovalle y Paihuano han evidenciado resultados económicos promisorios.
Para la encargada del Programa Zonas en Desarrollo del Gobierno Regional de Coquimbo, Rocio Monsalve, “las brechas que busca atender este programa se concentran en resolver la ausencia de protocolos de gestión y certificación, y cumplir con los requisitos técnicos de costos y flujos de caja que faciliten medir la rentabilidad de la transición en los negocios”.
Frente a este escenario, la transición hacia sistemas orgánicos se posiciona como una oportunidad concreta para mejorar la competitividad del sector, respondiendo además a una demanda creciente por alimentos más sostenibles y de mayor valor agregado.
De esta manera, el proyecto no solo busca mejorar la rentabilidad de los productores, sino también posicionar a la Región de Coquimbo como un referente en producción frutícola sustentable, promoviendo la innovación, la asociatividad y el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
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