Una carpa inflable con forma de chinita gigante, de unos 60 metros cuadrados de superficie y 4 metros de altura, sirvió de acceso a la gran carpa que acogió a la Primera Feria Tecnológica de Control Biológico por dos días.

Este insecto ícono del control biológico, transformada en la chinita más grande de Chile, fue una de las novedades de este megaevento que organizó recientemente INIA Quilamapu.

Montar esta estructura gigante, además de coordinar la logística para un evento de esta envergadura implicó muchas horas de dedicación, creatividad y organización.

Durante 10 meses, la comisión organizadora veló por cada detalle para que la Primera Feria Tecnológica de Control Biológico del INIA fuera un éxito. Y así fue.

La Feria acogió a 33 presentaciones nacionales e internacionales, 28 stand con empresas públicas y privadas y más de medio millar de asistentes.

Esta actividad fue catalogada por las autoridades como un hito para el INIA, ya que reunió en un solo lugar todos los aportes al control biológico, tanto en investigación como en el desarrollo de bioinsumos, para ponerlos a disposición de empresas y productores que desarrollan un tipo de agricultura basado en la sustentabilidad, resguardo del medio ambiente y producción de alimentos más sanos.

En Chile se ha utilizado el control biológico por casi 115 años en forma continua. Han sido decenas las especies benéficas que se ha logrado establecer y recuperar el equilibrio agroecológico perdido por el ingreso permanente de plagas exóticas.

INIA Quilamapu, a través del Centro Tecnológico de Control Biológico, expuso todo el trabajo desarrollado en el ámbito de los microorganismos y el Banco de Recursos Genéticos Microbianos. Recordemos que  INIA Quilamapu es un referente a nivel mundial en el manejo, rescate y preservación de materiales que son muy importantes, tanto para la ciencia, como para la tecnología agrícola de hoy y del futuro. En tanto INIA La Cruz, también pionero en las actividades de control biológico primero y luego en el manejo integrado de plagas (MIP) se posicionó como el centro entomológico más antiguo de Sudamérica.

Recordemos que las actividades de investigación comenzaron en la Región de Valparaíso en 1937 con la inauguración del Insectario de La Cruz, Centro Entomológico que por varias décadas desarrolló programas de control biológico de insectos y ácaros plagas de la agricultura, constituyéndose en un centro pionero en Latinoamérica en el desarrollo de la entomología aplicada al control de plagas además de ser pionero en la introducción y cuarentena de decenas de enemigos naturales para diferentes plagas agrícolas.

INIA La Cruz a través de su stand “Acercando la ciencia” mostró sus publicaciones en esta área y la muestra de insectos de diminuto tamaño que fueron mostrados en gran tamaño. Estamos aquí, afirmó el entomólogo Ernesto Cisternas, “para acercar la ciencia al púbico y conectar a las empresas proveedoras con su mercado potencial entregando información sobre las distintas alternativas desarrolladas en torno al control biológico  de plagas y enfermedades agrícolas”.

La muestra se complementó con charlas técnicas que abordaron soluciones para las distintas plagas que afectan los cultivos agrícolas tanto de huertos convencionales como orgánicos.

Del INIA La Cruz participaron en esta feria los doctores Ernesto Cisternas y Jaime Martínez, el biológo Fernando Rodríguez, la ingeniero agrónomo Andrea Torres y la técnico de laboratorio Ana Morales.

Acerca de INIA

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) es la principal institución de investigación agropecuaria de Chile, vinculada al Ministerio de Agricultura, con presencia nacional de Arica a Magallanes, a través de sus 10 Centros Regionales, además de oficinas técnicas y centros experimentales en cada una de las regiones del país. Su misión es generar y transferir conocimientos y tecnologías estratégicas a escala global, para producir innovación y mejorar la competitividad del sector agroalimentario. www.inia.cl

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