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INCIDENCIA ENFERMEDADES VIROSAS EN FRUTALES DE CAROZO En Chile existen 5.750 ha de almendros (Prunus dulcis L.), 4.830 ha de cerezos (P. avium L.), 13.167 ha de ciruelos ( P. domestica L. y P. salicina L. ), 2310 ha de damascos (P. armeniaca L.), 11852 ha de durazneros (P. persica L.) y 6.462 ha de nectarines (P. persica cv. nucipersia) lo que representa el 21.3% de la superficie total cultivada con frutales (ODEPA, 1998). Chile ocupa la primera posición entre los exportadores de duraznos, damascos, ciruelas y cerezas en el hemisferio sur (Vargas, 1998). Para mantener ésta expectante posición en los mercados internacionales la fruticultura chilena, deberá realizar un esfuerzo en bajar costos de producción y mejorar la calidad de los productos comercializados. Sin duda, la calidad de la fruta esta íntimamente relacionada con la calidad de las plantas. En esta perspectiva, los viveros de frutales de carozo juegan un rol importante respecto de la entrega a los productores de material vegetativo de calidad. La producción de plantas de calidad depende fundamentalmente de las condiciones agronómicas, identidad varietal y ausencia de enfermedades. Dentro de las enfermedades, los virus constituyen un grupo importante debido a no existen métodos para eliminarlos de las plantas. A nivel mundial, se han reportado innumerables virus que afectan todas las especies de frutales (Nemeth, 1986). En Chile se han identificado los siguientes virus en frutales de carozo: Prunus necrotic ringspot virus (PNRSV) (Ascui y Alvarez, 1988; Herrera, 1991; Millet y Hepp, 1991), prune dwarf virus (PDV) (Herrera, 1991,1996), tomato ringspot virus (TomRSV) (Auger, 1989) y plum pox virus (PPV) (Herrera, 1994). Un balance preliminar de la situación virológica de los huertos frutales de carozo en Chile (Herrera, 1997) indica que habría una predominancia de los virus PNRSV y PDV (20% - 30%), respecto de TomRSV (5%). Por otro lado, Herrera et al, (1998) estudiaron específicamente la diseminación de PPV determinando un promedio de infección en huertos comerciales de carozo de un 15,2 % a nivel nacional. Los mismos autores reportaron infecciones con PPV de 15% en duraznero, 17% en nectarines y 1% en damascos. Sanchez et al., (2000) indican que PNRSV se encuentra ampliamente distribuido en plantas de cerezos en la VIII región atacando todos los cultivares en porcentajes promedios de (48%), mientras que PDV y TomRSV lo hacen en porcentajes inferiores de 0.8% y 1.6%, respectivamente. El problema de las enfermedades causadas por virus en frutales de carozo no sólo se limita a su efecto en huertos comerciales, sino también en el ámbito de viveros y materiales de propagación. Esto se demuestra en estudios realizados en 6 viveros de la Región Metropolitana, 2 de la V Región y 3 en la VI Región con plantas madres y material de propagación entre las temporadas 1997-2000 (Herrera y Madariaga, 2000, 2001). En un total de 13.609 muestras que mostraron una infección total de 11.0% (CUADRO 1). Los virus que presentaron una mayor incidencia fueron PDV (17.1%) y TomRSV (15.4%), seguido de PNRSV (9.7%) y PPV (4.2%). Si bien es cierto que, los porcentajes totales de infección representan las magnitudes generales de incidencia, los resultados también muestran variación entre diferentes viveros y especies frutales muestreadas. En la RM, de 6 viveros estudiados con un total de 4.964 muestras, los virus de mayor incidencia fueron PNRSV (14,4%) y PDV (10,3%) (CUADRO 2). En niveles inferiores se presentaron TomRSV (8,1%) y PPV (8,2%). En promedio los 6 viveros de esta región mostraron una infección total de 10,2%, fluctuando entre 4,5% en el vivero 3, hasta 17,7% en el vivero 2. En la V Región, de los 2 viveros estudiados, con un total de 6.578 muestras, la infección total fue 13,8%, desglosado en un 13,9% del vivero 1 y 2,0% en el vivero 2. En la VI Región, con 2.067 muestras colectadas, el nivel de infección total para los 3 viveros fue de 7,8%, fluctuando entre 6,5% en el vivero 1 y 9,8% para el vivero 2. En el CUADRO 3, se muestran los resultados de incidencia de cada virus respecto de cada especie frutal en particular. Los almendros aparecen como la de una mayor incidencia virosa, con un 29,7%, seguido de los damascos con 23,1% y durazneros con 10,4%. Los menos atacados fueron los cerezos (7,1%) y ciruelos (6.9%). La alta incidencia viral en almendros estuvo explicada por sus niveles de infección con PNRSV (33%), PDV (42,9%) y TomRSV (40,6%). La otra especie que presentó altos grados de incidencia fueron los damascos, los cuales a diferencia de los almendros, mostraron elevada incidencia de PPV (35,3%). La especie con menor presencia de virus fueron los ciruelos, cuyas infecciones con los diferentes virus no superaron el 7%. Un análisis particular de la incidencia de cada virus en particular (cuadros 2 y 3) mostró que aquellos pertenecientes al grupo del los ilarvirus (PNRSV y PDV) tuvieron niveles de incidencia semejantes en almendros, cerezos, ciruelos y nectarines. Sin embargo, mientras PNRSV fue superior que PDV en damascos, la incidencia de PDV superó a PNRSV en durazneros. La incidencia de TomRSV fue mayor en almendros y durazneros, comparada con su incidencia en cerezos, ciruelos damascos y nectarines. La incidencia de PPV fue mayor en damascos cuando se comparó con las otras especies. Los virus pertenecientes al grupo de los ilarvirus (PNRSV y PDV) son los típicos virus de los viveros a nivel mundial. Su principal medio de diseminación es a través del material de propagación y semillas (Nemeth, 1986). En Chile, debido a que no existen programas de mejoramiento, la mayor parte de las variedades son importadas desde centros de producción de Europa y EE.UU, normalmente de programas con sistemas de certificación de plantas. Sin embargo, la mayor parte de los portainjertos provienen de producciones nacionales, sin control de calidad. Por lo tanto, aunque los productores obtengan material limpio en el extranjero, éste es contaminado a través del uso de portainjertos infectados en el país. Ello puede explicar en parte los porcentajes de incidencia de PNRSV y PDV en el material de propagación. Los mayores porcentajes de incidencia de TomRSV en algunos viveros se debieron a una mayor incidencia en almendros y durazneros. Al respecto, Ruiz y Herrera (1992) mencionan que TomRSV causa muerte de plantas de ciruelos debido a incompatibilidad causada por el virus cuando se utiliza como portainjerto el duraznero cv. nemaguard. Mientras PNRSV y PDV afectan la cantidad y calidad de la fruta, TomRSV debido a su efecto a nivel de la unión variedad-portainjerto causa eventualmente la muerte de la planta. Por lo tanto, aún cuando la incidencia de TomRSV es menor en algunas especies, sus efectos detrimentales son superiores puesto que causa muerte de plantas. La especie frutal que mostró una mayor incidencia virosa fue el almendro, especialmente con PDV y TomRSV, que en ambos casos superaron el 40% de las plantas analizadas. En damasco, se determinó una infección esperada de PNRSV (39,2%) y PDV (18,0%), pero se encontraron plantas infectadas con TomRSV. Sin embargo, a la vez, fue la especie frutal en la cual se detectó la mayor incidencia de PPV con un 35,3%. Contrastando con la incidencia de PPV en las otras especies frutales, en las cuales su incidencia fue la menor de todos los virus estudiados. Previamente, prospecciones específicas de PPV en Chile en huertos comerciales de carozos mostraron infecciones promedios de 15% (Herrera et al. 1998). La baja incidencia de PPV detectada en la presente investigación en el material de propagación, puede deberse en parte al control obligatorio ejercido en los viveros por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) (Ministerio de Agricultura, 1994) en orden a disminuir la diseminación de este virus. La información generada en Chile respecto de la incidencia de los diferentes virus demuestra que ellos están presentes, no sólo en el ámbito de huertos frutales, sino también su incidencia es todavía importante a nivel de viveros. Un factor clave, en la solución del problema en el ámbito nacional, es incentivar a nivel de viveros el uso de material de propagación limpio de estos patógenos.
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