• Fragaria chiloensisLa frutilla chilena fue llevada a europa y cruzada con una variedad virginiana que dio origen a la frutilla que se comercializa hoy en dia a nivel mundial, aunque esta no presenta la misma resistencia del material que la origino.
  • Cultivo de MaízMaíz, arroz y trigo, son los cultivos más abundantes en el mundo, pero el maíz es el primero en cuanto a volumen. Desde hace cincuenta años, la extensión y volumen de producción del grano ha ido en aumento, de seguir así, se convertirá en el grano más importante del planeta.
  • MicroorganismosLos microorganismos son los seres más primitivos y numerosos que existen en la Tierra, colonizan todo ambiente: suelo, agua y aire, participan de forma vital en todos los ecosistemas y están en interacción continua con las plantas, los animales y el hombre. Los microorganismos son clave para el funcionamiento de los sistemas biológicos y el mantenimiento de la vida sobre el planeta.
  • Aņaņuca RojaEspecie endemica de chile, solo crece en nuestro pa´s es por ello que es importante conservar el patrimonio genético, muchas especies que tenemos, son unicas en el mundo
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LA BÓVEDA QUE GUARDA EL PATRIMONIO GENÉTICO DEL AGRO CHILENO (Fuente revista el campo)

En Vicuña a 60 kilómetros de La Serena, tras pasar entre cerros que todavía conservan el verde, producto de un invierno generoso en lluvias, y bordeando el embalse Puclaro, que este año está al 100% de agua, a la entrada del pueblo y tras un portón negro se encuentra uno de los tesoros más grandes del país. A simple vista, no se puede identificar qué es. Sus paredes verdes, sus ventanas y sus puertas redondas dan la sensación de estar frente a un bunker donde refugiarse en caso de emergencia.


Con 230 metros cuadrados de construcción y con capacidad de guardar por más de 50 años aproximadamente 75 mil muestras, el Banco Base de Semillas que tiene el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA, en si centro Intihuasi, tiene la misión de proteger las especies, sobre todo las endémicas del país. Cual Arca de Noé, en sus refrigeradas instalaciones se guarda el patrimonio genético agrícola y silvestre de Chile ante posibles catástrofes naturales o escasez de alimentos que podría provocar en algunos años más, por ejemplo, el cambio climático.


Es que el tema del clima no se puede ignorar, comenta Rodrigo Díaz, quien está a cargo de elaborar las bases de datos del banco.
“Si bien hay semillas que ya no se pueden cultivar en un sector, si se puede recuperar el material genético de las semillas antiguas que aceptarían las nuevas condiciones”, Comenta.

En su interior hay de todos los tipos que se puedan imaginar, en el caso de los alimentos por ejemplo, están las variedades de poroto que existen, como el coscorrón, ramillete y de jardín.

Entre tantos tipos de maíz se pueden nombrar el de rulo y el araucano y se puede apreciar una gran diversidad de colores, no solo abunda el amarillo, sino también granos cafés, rojos,grises y algunos manchados con diferentes tonos.  En cuanto a las formas hay algunas grandes que no necesitan lupa para ser examinadas y otras casi imperceptibles al ojo humano.
Cada semilla guardada ahí tiene una función diferente, pero un objetivo común: cuidar el patrimonio agrícola y silvestre del país.
“Un ejemplo de la importancia de los bancos de semillas es lo que pasó con el tomate limachino, de no ser porque teníamos el material genético guardado, nunca se habría podido sacar su denominación de origen y gracias a eso se ha podido reproducir”, señala Díaz.

UN TRABAJO DE DETALLES:
 El equipo del Banco está formado por 13 personas que trabajan en el lugar y otras 6 que se dedican a recorrer Chile buscando nuevas especies que puedan ser almacenadas.
En su interior, el lugar parece un laboratorio común y corriente. Cuenta con una sala de procesamiento, donde se limpian las semillas y se clasifican, otra sala de secado y germinación, donde se le hacen las diferentes pruebas para determinar en qué condiciones se puede desarrollar el cultivo, y, al final, está la gran cámara de frio, una pieza especial donde, las semillas se guardan a -20º, sino fuera por el frio, se parece a una biblioteca. De los 14 estantes que tienen, menos de la mitad está ocupada con 20 mil muestras de las 1.200 especies silvestres y las 177 especies agrícolas y forrajeras, recolectadas hasta el momento. El resto está a la espera de que el equipo de investigadores encuentre otras nuevas.
El Banco corresponde a una forma de conservar las especies de manera ex situ, es decir fuera de su hábitat natural. Es el más grande del país y uno de los tres más confiables, en términos de conservación, de América Latina. Se guardan importantes colecciones de recursos genéticos de cereales, leguminosas, hortalizas, frutales, forrajeras, oleaginosas y germoplasma de especies nativas.

Ana Sandoval, gestora técnica del banco, explica que esta es una forma de complementar la conservación in situ, o sea, la que se hace al interior de su hábitat natural, en jardines botánicos o parques nacionales.
Comenta que lo óptimo sería que todas las especies estuvieran perfectamente protegidas en sus hábitat, pero muchas veces esto es difícil, ya sea porque el entorno corre peligro, como en el caso de los incendios ocurridos durante el verano, o porque muchas veces las especies no crecen en aquellas áreas.
“Nos encantaría crearle parques a todas las especies, pero hay algunas que crecen muy cerca de los centros poblados, por lo tanto, la conservación en el tiempo corre peligro. En ese caso, la ex situ es una buena forma alternativa” dice Sandoval.


28 AÑOS BUSCANDO SEMILLAS


En 1989, El Instituto de Investigaciones Agropecuarias -INIA Intihuasi La Serena- fundo el primer Banco de Semillas de Chile, con el objetivo principal de resguardar la diversidad de los cultivos agrícolas. Para lograrlo consiguieron apoyo financiero de la Agencia Japonesa Jica, con lo que se realizaron las primeras expediciones de recolección, adémas de recibir el material de los programas de mejoramiento genético de INIA. En dinero de hoy, la inversión realizada ascendería a los $1500 millones, contando infraestructura y equipamiento.
La decisión de construir el banco en Vicuña se debió a dos factores. El primero fue por razones climáticas, ya que la zona se caracteriza  por tener bajos niveles de humedad ambiental, lo que es fundamental para la conservación de semillas sea viable en el tiempo. Gracias a esto los investigadores no tienen que hacer tanto esfuerzo para secar las semillas. El segundo por un tema institucional, ya que los bancos de semilla se crean a largo plazo y como Vicuña es uno de los campos más antiguos del INIA, tiene menos probabilidades de ser vendido que los demás.
Un segundo hito del banco ocurrió el 2002, cuando INIA abrió una segunda línea de recolección, esta vez con fondos internacionales provenientes de Inglaterra, enfocada a las especies silvestres, especialmente aquellas que estuvieran en peligro de extinción o que el INIA considerara que tenían algún grado de amenaza.
“Con el inicio de la recolección del patrimonio silvestre se abre una ventana para encontrar otras cinco mil especies, que son la flora chilena, como era un número elevado, nos enfocamos solamente en las endémicas” Comenta Ana Sandoval.
Actualmente el Banco tiene diferentes formas de financiamiento. Por un lado está el apoyo que entrega n entidades internacionales, como las ya mencionadas y, por otro lado, está el financiamiento basal entregado por el Ministerio de Agricultura.
Al año, la mantención del banco demanda $300 millones, según indican en el INIA. Por ultimo está el financiamiento de privados, especialmente de las empresas que deben someter sus proyectos a estudios de impacto ambiental, ya que una de las obligaciones es contribuir a la conservación ex situ de la flora nativa.
Así, hoy hay dos grupos de investigadores recolectando semillas, por un lado, hay tres personas moviéndose a lo largo de la III y IV Región, financiadas por una empresa minera, y, por el otro lado, un grupo en el sur que recolecta especies silvestres de la cebada y otras 18 especies en 10 lugares distintos.

 

BANCO A LO LARGO DE TODO CHILE


Con el pasar de los años, el INIA ha ido conformando una Red de Bancos de Germoplasma a lo largo del país, compuesta por cinco bancos activos, capacitados para almacenar las especies por cinco años como máximo, ya que sus cámaras de frio solo se encuentran a 5 grados, Debido a lo anterior, todos ellos deben enviar un duplicado al Banco Base de Semillas de Vicuña, que está capacitado para conservar las semillas por más tiempo.
“esta también es una forma de darles seguridad a las semillas. Ante cualquier problema que tenga alguno de los bancos, se sabe que hay un duplicado en otro lado de Chile”, dice Sandoval.
Además de trabajar con duplicados al interior del país, Chile tiene un convenio Internacional con el Jardín Botánico KEW, Inglaterra, país que tiene el proyecto del Banco de Semillas del Milenio.
Gracias a esto la mayoría de las especies endémicas chilenas están duplicadas en las bóvedas de Reino Unido lo que da mayor seguridad ante una posible catástrofe.
Sandoval recalca que una de las condiciones de este convenio es que las semillas enviadas a Inglaterra solo son para conservación, por lo tanto no se pueden generar productos, ni realizar ensayos de germinación con ellas, además que nadie puede tener acceso, salvo con una autorización de INIA.

 

ENSEÑANZAS PARA EL FUTURO.


Los incendios ocurridos durante el verano fueron catalogados como una catástrofe, debido a la enorme cantidad de árboles, arbustos, follaje y cultivos que fueron consumidos por las llamas. Esta situación podría haber hecho que muchos agricultores solicitarán al INIA semillas para volver a empezar; Sin embargo, Ana Sandoval explica que esto no ha ocurrido.
Lo que sí está sucediendo es que la gente que se vio afectada tomo mayor conciencia de la necesidad de cuidar el patrimonio, y hoy está solicitando al INIA los libros que muestran como recolectar y cuidar de forma correcta las semillas que encuentren en sus campos para donarlas a los bancos de la red.
Cuando se queman casas, pinos, eucaliptus, sumamos, restamos y vemos cuánto dinero se perdió, pero cuando lo que se pierde son nuestros bosques nativos no sabemos. No hay un valor para nuestra biodiversidad y, de alguna manera, esto sirvió para remecer a la gente” comenta Sandoval.
Rodrigo Díaz agrega, que esto es importante ya que así más chilenos se dan cuenta de lo que tenemos, porque durante muchos años los únicos interesados en preservar la flora chilena eran extranjeros.
Hoy en el banco están en la búsqueda de nuevas especies y, de esta manera, llenar la cámara de frio que al principio tenía capacidad para 50 mil muestras y hoy, gracias a una remodelación, es de 75 mil.
“Se piensa, 75 mil muestras podrían ser 15 veces la flora chilena metida en este banco, por lo tanto, hay mucho en qué trabajar”, dice Sandoval. (Fuente Original)