Hortofruticultura

Este Programa Nacional orienta su trabajo al aumento de la competitividad del sector hortofrutícola, su adaptación al cambio climático global y a la mantención de la inocuidad alimentaria, abordando así los desafíos actuales y futuros de los sistemas productivos.

Su estrategia plantea el desarrollo de protocolos tecnológicos adecuados que abarcan desde el mejoramiento genético de especies tradicionales y nativas; sistemas de manejo agronómico que optimicen el uso de mano de obra y el control de plagas y enfermedades; hasta la inocuidad alimentaria, considerando los requerimientos del mercado y la protección del medio ambiente.

Para el logro de estos resultados, el programa debe establecer alianzas estratégicas con otros centros tecnológicos y científicos nacionales e internacionales y con el sector productivo y sus organizaciones. Internamente, mantiene una estrecha relación con los programas de Alimentos, Sustentabilidad y Medio Ambiente, Sanidad Vegetal y Transferencia Tecnológica y Extensión.

Misión

Este Programa busca contribuir al aumento de la competitividad del sector hortofrutícola nacional, mediante el desarrollo de nuevas variedades y de prácticas de manejo agronómico y de postcosecha,  que permitan mejorar la productividad y calidad  de los productos hortofrutícolas, tanto para el mercado interno como el de exportación. Lo anterior, en un contexto de inocuidad alimentaria y de adaptación a las condiciones climáticas cambiantes.

Para ello, el Programa se agrupa en dos áreas: Frutales y Vides, y Hortalizas.

Frutales y Vides

Los huertos frutales del futuro se verán enfrentados a nuevos desafíos que es necesario abordar con equipos de investigadores altamente preparados, con una masa crítica adecuada y con una gran capacidad de vinculación, tanto con el sector privado como con otras instituciones nacionales e internacionales.

Estos desafíos se relacionan con aumentos de la competitividad, adaptación al cambio climático e inocuidad alimentaria, por lo que Frutales y Vides se debe orientar fuertemente a estas áreas de investigación, en un mundo progresivamente competitivo y exigente, donde la tecnología disponible está sujeta cada vez más a royalties, sistemas de clubes y patentes, que en la práctica limitan el libre acceso, dejando a los países cada vez más dependientes de tecnologías foráneas.

Hortalizas

La Horticultura es una actividad relevante en el sector agropecuario nacional, que involucra una superficie de 67.000 hectáreas y  a un importante número de productores (alrededor de 34.000 explota-ciones), de los cuales más del 60% corresponden a productores de menos de 5 hectáreas.  La principal zona productora  se extiende entre las regiones de Coquimbo y el Maule, siendo encabezada por la Región Metropolitana (32% del total), O’Higgins (15%), el Maule (15%) y Valparaíso (12%). Sin embargo, la mayoría de las regiones consideran el rubro hortícola fundamental para el desarrollo local, posicionándolo como uno de los más importantes para el progreso del país.

Pese a lo anterior, el rubro presenta un importante atraso tecnológico en comparación con el sector frutícola de exportación, especialmente en prácticas agronómicas que permitan aumentar los rendimientos, con productos sanos y de calidad alimentaria, orientados tanto al mercado interno como al mercado de exportación.

El Ministerio de Agricultura ha definido ciertas líneas estratégicas para el sector hortícola: mejoramiento de la eficiencia productiva; sustentabilidad técnica y económica; y desarrollo de una oferta exportable de productos hortícolas, tanto en fresco como procesados.

Además de estos desafíos tecnológicos, la horticultura nacional -al igual que el resto del sector agrícola- debe enfrentar incertidumbres ambientales, como consecuencia del cambio climático global. En efecto, el cambio climático y la variabilidad climática pueden tener un impacto no menor en este sector, dada la recurrencia de períodos de sequía y otros eventos climáticos extremos, como la presencia de heladas en períodos anormales, coincidente con períodos de inicio de crecimiento y floración de algunas especies.  Por otra parte, en tendencias de largo plazo, se prevé aumentos en las temperaturas, tanto máximas como mínimas, las que probablemente permitirán ampliar la actual frontera de algunas especies hortícolas  hacia zonas más australes que las actuales, con la consecuente variación de incidencia de plagas.

Este escenario ambiental cambiante, sumado a las líneas estratégicas planteadas por el Ministerio de Agricultura para este rubro, lleva a replantear el trabajo de INIA en hortalizas, el que ha estado principalmente dedicado a la generación de variedades adaptadas a las zonas productoras nacionales y de buen rendimiento.

Líneas de Investigación

  • Aumento de la competitividad
  • Adaptación al cambio climático
  • Control de plagas y enfermedades

Coordinador