18 de Junio de 2010
LAS RAZONES PARA USAR MAÍZ
 En la foto Juan Carlos Dumont, investigador de INIA Remehue y Gustavo Ojeda, representante Zonal Sur de Semillas Semameris en los ensayos de INIA. |
Especialista de INIA Remehue da a conocer las ventajas del uso de esta forrajera y entrega recomendaciones técnicas para una utilización eficiente y rentable.
La zona sur está viviendo una verdadera revolución. La llegada de nuevos híbridos más precoces, los años de sequía, el calentamiento global, el aumento en el precio de los granos, entre otros factores que se han presentado en los últimos años, han hecho que la principal zona lechera de Chile, esté frente a un nuevo boom del maíz, a pesar que la presente temporada ha sido considerada como una de las peores para esta forrajera.
Diversos especialistas, entre ellos el investigador de INIA Remehue, Juan Carlos Dumont, coinciden en que el cultivo del maíz está experimentando un inusitado auge como alternativa de aporte energético para la producción lechera.
Este experto en producción de leche afirma que “el maíz es una excelente alternativa de cultivo suplementario para las lecherías y engordas, porque es una es una fuente de energía muy barata, sobre todo cuando los productores alcanzan altos rendimientos y eligen los variedades o híbridos adecuados”.
Indica que “el maíz forrajero tiene un gran rendimiento de forraje, es decir, genera una mayor cantidad de materia seca por unidad de superficie, lo que permite ponerle un segundo piso al campo, por el aporte que hace en kilos de materia seca y energía”.
De acuerdo a estudios realizados por INIA Remehue una hectárea de maíz en rendimiento de materia seca por hectárea puede ser equivalente o superior a 4 hectáreas de una pradera de buena calidad destinadas a ensilaje. “La gracia del maíz es que en menos superficie puedes lograr un forraje conservado de excelente calidad” indica.
Desde el punto de vista agronómico, Dumont, manifiesta que “el maíz ofrece la opción de establecer cultivos rápidos como avenas y ballicas anuales, después de la cosecha y antes de la próxima siembra, lo que permite proteger el suelo durante el invierno y además obtener entre 3 y 6 toneladas de materia seca extra de forraje”.
Señala además que el maíz da la posibilidad de realizar monocultivo. “Esto es beneficioso para los predios en los que existen potreros que no se pueden usar en otras siembras, ya que el maíz no se ve afectado por enfermedades residuales”, resalta.
El especialista de INIA sostiene que “para estos casos, en los que se lleva a cabo monocultivo, es necesario tomar ciertas precauciones realizando análisis de suelo, para prever posibles desbalances de nutrientes y además alternar distintos tipos de herbicidas para el control de malezas e incorporar labores de cultivo tradicionales, para evitar resistencia a los productos químicos”.
Según Dumont “el maíz forrajero, por su sistema radicular, con raíces abundantes y profundas, puede absorber nutrientes desde el suelo en forma más eficiente que otros cultivos, lo que se traduce en un mejor aprovechamiento de los fertilizantes”.
Considerando los aspectos nutricionales, el investigador de INIA Remehue, subraya que “las raciones que contienen maíz, ya sea grano o ensilaje, mejoran el consumo diario de forraje, lo que lleva a una mayor producción de leche, manteniendo o incluso aumentando levemente los niveles de grasa y proteína de la leche”.
Agrega que “también mejora la eficiencia de uso de los nutrientes en el rumen, con lo cual se aprovecha mejor el nitrógeno y el hígado de las vacas se ve menos afectado, al tener una menor concentración de este elemento que metabolizar. Además, se reducen las posibilidades de impactar el medioambiente por una menor eliminación de nitrógeno a través de la orina y feca”.
Dumont, da a conocer también los requerimientos que se deben considerar a la hora de elegir este cultivo. El experto de INIA advierte que “el maíz demanda un alto flujo de caja, por el costo que representa la corrección de fertilidad y el valor de los fertilizantes; requiere maquinaria especializada tanto para la siembra como para la cosecha y eventualmente podría requerir de inversiones en infraestructura predial”. Como ejemplo indica que “para el ensilaje de maíz es preferible un silo con paredes o tipo trinchera y eso representa un alto costo, sin es que se decide hacer”.
Además, resalta que en este cultivo es muy importante la elección del potrero a utilizar. “Se debe conocer muy bien el historial del sector en el que se va a sembrar, para evitar heladas, sobre todo en período de verano, cuando el grano está en formación”.
Por último indica que “para aprovechar todas las ventajas, es imperioso obtener altos rendimientos, ya que si éstos son buenos, el maíz se convierte en uno de los cultivos que hace el mayor aporte de energía con el menor costo, al diluirse el costo total, en una gran cantidad de kilos de materia seca”.
El investigador puntualiza que INIA Remehue ha realizado numerosos ensayos en las últimas temporadas y actualmente posee un convenio con la empresa Semameris para probar distintos híbridos de maíz, tomando en cuenta el gran interés que han manifestado los productores lecheros de la zona sur por el uso de este cultivo.
“Además, considerando los altos costos que tiene la fertilización, en el INIA hemos realizado experimentos que consideran el uso de purines, obteniendo excelentes resultados, que permiten importantes ahorros al reemplazar en una buena proporción los fertilizantes comerciales, con estos residuos derivados de las lecherías”, finalizó Dumont.
Fuente: Extracto de reportaje “El nuevo boom del maíz”. Revista Mundoagro Nº 7 Junio de 2010. Páginas 52-56. Autor: Luis Opazo, periodista Master en Comunicación Empresarial (M.C.E.) INIA Remehue.
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