Última Actualización Viernes 03 de Febrero del 2012.
22 de Julio de 2010
Los beneficios de la cero labranza y el manejo de residuos, como sarmientos y hojas, en el cultivo de vides, fueron parte de las enseñanzas mostradas en un reciente seminario de INIA Intihuasi en Ovalle.

Expertos recomiendan cero labranza y uso de desechos de cultivo en la viticultura local

La incorporación al suelo de los rastrojos, sarmientos u otros restos orgánicos derivados de las cosechas, mediante la técnica de cero labranza, que consiste en poner directamente las semillas de una plantación sobre el suelo, sin remover los residuos del cultivo anterior, ofrece oportunidades interesantes para la viticultura en la Región de Coquimbo, desde el ahorro en insumos hasta el mejoramiento en la calidad del suelo.

Esa fue una de las recomendaciones entregadas por los expertos del Centro Regional Intihuasi del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) durante la segunda entrega del seminario “Avances en investigación en vides de mesa y pisqueras, con énfasis en portainjertos, uso de enmiendas  como  extractos húmicos, vinaza y manejo del suelo en cero labranza con residuos”, realizado recientemente en Ovalle, como reedición del evento original efectuado en La Serena el pasado 11 de mayo.

Hasta el Salón Auditórium de la Ilustre Municipalidad de Ovalle acudieron 40 agricultores de la Provincia de Limarí, quienes tuvieron acceso a información sobre investigaciones recientes ejecutadas por INIA Intihuasi en vides de mesa y pisquera durante los últimos cinco años en la Región de Coquimbo. Se trató, por tanto, datos de origen local, mientras que la mayoría de los estudios sobre el asunto provienen del extranjero y de otras regiones del país. A cargo del evento estuvieron dos prestigiosos investigadores de INIA Intihuasi: Carlos Sierra, especialista en fertilidad de suelos, y Antonio Ibacache, experto en frutales.

ENSAYOS EN MONTE PATRIA Y VICUÑA


La cero labranza se practica en alrededor de 100 millones de hectáreas en todo el mundo. Sus ventajas incluyen una reducción en el uso de combustible, mano de obra e insumos, junto con una menor erosión de los terrenos y un aumento significativo en el carbono orgánico del suelo.

Según Carlos Sierra, ensayos orientados a evaluar el efecto de la cero labranza con manejo de residuos en vides, efectuados por INIA Intihuasi a lo largo de seis años en dos predios particulares de la comuna de Monte Patria, entregan evidencia sólida de que la aplicación de esta técnica redunda en una mayor eficiencia en el uso de fertilizantes y de agua, así como un mejor control de nemátodos. Sólo se requiere incorporar al suelo los sarmientos y hojas de las propias vides. “En vez de quemar los rastrojos, se incorporan. Se pican y se dejan sobre el suelo, y eso va produciendo un mejoramiento del mismo”, dice Sierra.

Adicionalmente, el experto explica que, según estudios realizados en Brasil –los que próximamente serán reproducidos en Chile–, se puede ahorrar entre un 25% y un 30% en el consumo de agua de riego, gracias a que el suelo tratado con cero labranza y manejo de residuos retiene mejor la humedad, algo más que relevante en un área semiárida como la Región de Coquimbo.

De acuerdo con el investigador, la cero labranza permite incorporar carbono al suelo de manera orgánica, algo relevante dada la preocupación mundial por el calentamiento global y el cambio climático. Es decir, esta práctica permite mitigar la huella de carbono. “Hasta hoy la gente quema los sarmientos, y eso hace que el anhídrido carbónico (CO2) pase directamente a la atmósfera. Nosotros hemos medido que, con buen manejo, se ingresan casi 1.100 kilos de carbono por hectárea al año, que equivale a 4.026 kilos de CO2 menos que entrarían a la atmósfera por año, y tiene un costo mínimo”. Incluso este último aspecto puede acarrear beneficios directos al viticultor, pues, como sucede en otros países, esta clase de acciones permitirá en el corto plazo obtener rentabilidades anexas, a través de la venta de bonos de carbono.

En cuanto a otras materias del seminario, se abordó evaluaciones en terreno de diez portainjertos sobre cuatro variedades de uva de mesa y dos variedades pisqueras, realizados por INIA en Vicuña; resultados del uso de extractos húmicos como enmiendas para el cultivo de vid pisquera; aplicación vía fertirrigación de vinaza en vides pisqueras; y recomendaciones de fertilización para nitrógeno, fósforo y potasio, ajustadas a las condiciones de suelo y clima de la región, en base a análisis foliar y de suelo.

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