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26 de Febrero de 2010
El hombre que vela por la agricultura de las Américas

VÍCTOR VILLALOBOS, NUEVO DIRECTOR GENERAL DEL IICA


Dr. Víctor Villalobos Arámbula, Director General del IICA

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA, es una organización en la cual participan 34 países de toda América y que tiene como objetivo su desarrollo agrícola. Desde el 15 de enero asumió el nuevo Director General, Dr. Víctor Villalobos Arámbula, mexicano, destacado especialista en recursos naturales y genéticos, con un amplio currículo como profesor, investigador y funcionario gubernamental e internacional. Tierra Adentro fue el primer medio en entrevistarlo al instalarse en la sede central, en Costa Rica.

-¿Cómo le explicaría a un agricultor de Chile el aporte que le ha significado el IICA en sus seis décadas de vida?
-Es posible que algún agricultor chileno esté empleando una tecnología que le ha permitido mejorar
sus prácticas agrícolas y que proviene de otros países. Aun cuando no sepa el origen de esa tecnología, le está haciendo un bien y reportando un beneficio en sus labores culturales. El IICA, directamente en su mandato de cooperación técnica o a través de otra institución, ha permitido la transferencia de un país a otro para hacerla accesible al productor. Es el IICA el que ha identificado
las tecnologías apropiadas, que están validadas y adoptadas en un país, y finalmente permiten el acceso a otro. El intercambio de experiencias es parte de la razones de la importancia de la
institución.

-¿Cuál es el sello que espera dar a su período como Director General del IICA?
-Yo lo resumiría en una frase: "ubicar al IICA a la vanguardia". Facilitar el ofrecimiento de servicios
de calidad a los países para lograr a nivel hemisférico una agricultura sustentable y competitiva. Colocarnos a la vanguardia implica trabajar con los gobiernos para hacer una agricultura más eficiente, pero que tenga responsabilidad ambiental, ya que, como usted sabe, la actividad agropecuaria tiene un impacto en las emisiones de efecto invernadero. Cuando hablo de agricultura competitiva me refiero a que pueda, como una acción primordial, atender la seguridad alimentaria de todos nuestros países.

-¿Cómo ve la interacción de los INIA con el sector privado y qué rol podría jugar el IICA en ella?
-Nosotros encontraríamos en los institutos nacionales de investigaciones agropecuarias, como es el caso del INIA de Chile, el aliado que nos permite transferir esa tecnología a la cual me refería anteriormente. Hoy día el conocimiento es el principal factor del desarrollo y muchas veces los gobiernos no están en posibilidades de acercar los avances tecnológicos en la oportunidad y con los recursos económicos adecuados para los usuarios. El sector privado, como parte de esta ecuación, participa a través de la constitución de cadenas de valor y tiene un papel cada vez más importante por las nuevas orientaciones de la agricultura: más competitiva, pero que a la vez atienda al consumidor con productos de mayor calidad, de mejor presencia, con mayor acceso a mercados. Esto no lo puede hacer el gobierno solo. Veo una alianza muy fuerte con los institutos nacionales para el acceso a la tecnología, un papel muy concreto del sector privado para financiar los avances tecnológicos y un gobierno que permite esa relación y la vinculación a lo externo con una institución como el IICA.

-¿Habrá alguna preocupación especial del IICA por los países del Cono Sur de América, considerando la importancia de la agricultura en estas naciones?
-Sin duda. Todos los países, obviamente, deben ser parte de la preocupación del Director General. Mi estrategia con el Cono Sur será de una presencia permanente y es del interés mío trabajar de manera personal en los procesos de integración regional. El poder acceder, cuando los ministros así lo consideren, a las reuniones del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), que es un instrumento a través del cual podré tener interacción directa con ellos. Esto no excluye que lo podamos hacer con cada país en forma bilateral. El Cono Sur juega un papel muy importante como generador de tecnologías, proveedor de “commodities” y acceso a mercados, donde Chile es un ejemplo. Es una región que me va a permitir no solamente, atender, participar y aprender, sino también, ojalá y con la disposición de los ministros, poder transferir tecnologías hacia otras regiones.

-¿De qué manera el IICA podría fortalecer la colaboración entre los países? ¿Podría, por ejemplo, apoyar grupos de tarea en capacitación para evaluación ex post de proyectos?
-Definitivamente ésta es una de las responsabilidades de la institución. Voy a fortalecer mucho la asistencia técnica a través de la cooperación horizontal. Un ejemplo: estoy trabajando en la presentación de una propuesta de programa de sabáticos, donde técnicos expertos de los países,
incluyendo obviamente los de Chile, podrían estar en una red que, con un complemento financiero y aprovechando la infraestructura del IICA, puedan ayudarnos a abordar temas específicos en otros países. A través de este mecanismo yo veo que el IICA puede ampliar su capacidad de rápida respuesta para materias específicas que de otra forma no podríamos satisfacer, de modo que los países reciban ese respaldo cuando no tengan las capacidades nacionales. El IICA debe ser un aliado confiable, práctico, menos burocrático, que aborde las prioridades de los países a través de la demanda de los gobiernos. Ésta es una de las grandes asignaturas en los próximos meses. El IICA, como dijimos, no tiene que ser una institución reactiva, tiene que estar a la vanguardia.

-En su vida profesional usted ha profundizado en recursos naturales y genéticos. ¿Qué visión tiene respecto al futuro de herramientas como la biotecnología y las inquietudes que levanta en el mundo de la ecología? ¿Qué rol le cabría al IICA en esos temas?
-Yo creo que la opinión en este caso de un servidor, del Director General, es poco significativa. Lo
importante es la decisión de cada uno de los países. El IICA debe responder y apoyar las decisiones que está tomando la propia autoridad de la agricultura. El IICA podría asistir, por ejemplo, el desarrollo de la normatividad en términos de bioseguridad. Nosotros, más que promover el uso de los transgénicos, por citar el caso, tendríamos que ayudar al gobierno a construir todo su andamiaje normativo, sea la decisión a favor o en contra; nos compete fortalecer las políticas públicas. Aquí hay otro elemento mencionado, el de los recursos naturales. Yo creo que es el tema que deberíamos contemplar con más fuerza. Hoy, gracias a las propias tecnologías,
obviamente a la biotecnología, los recursos naturales cobran un mayor valor. Más que la tecnología per se, tendremos que fortalecerla para el reconocimiento, la valoración y el cuidado de los recursos naturales.

-¿Desearía enviar un mensaje a los lectores de la revista?
-El reconocimiento a Chile, y en particular a la Ministra de Agricultura, Marigen Honrkohl, por el respaldo que tuve para lograr la Dirección General del IICA. Ella vio en esta iniciativa no un proyecto de una persona, inclusive no de un país, sino la oportunidad de hacer un cambio institucional al servicio de los países. Otro aspecto relacionado es cómo veo el futuro del IICA: no podemos permitir, dentro de la administración que estoy asumiendo, que los gobiernos nos vean como una institución con un pesado aparato burocrático, al cual hay que mantener por intereses más de tipo político, sino como una entidad que les es propia y que les es útil. Eso es lo que yo quisiera dejar como un mensaje, junto con mandar un saludo al sector agrícola chileno, al cual admiro en lo personal.

 

 

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