La Cruz, Región de Valparaíso

La Cruz

Última Actualización Martes 07 de Febrero del 2012.
8 de Julio de 2010
Expertos señalan que la expansión de la plaga es preocupante en la región

En su actual distribución, termitas no son erradicables


Termita subterránea también daña la corteza de árboles vivos.

La expansión de la plaga de termitas subterráneas y de los muebles en la Región de Valparaíso es preocupante, en especial porque la cantidad de focos sigue creciendo y no se detecta una preocupación para evitar el traslado de materiales contaminados y la inevitable creación de nuevos focos. El diagnóstico es contundente y corresponde a los expertos del Centro Regional de Investigación INIA La Cruz, dependiente del Ministerio de Agricultura, Renato Ripa y Paola Luppichini, quienes han desarrollado extensos estudios sobre caracterización, manejo y control de las termitas en la zona, desde fines de los años 90.

En su actual estado de distribución, estos dañinos y silenciosos insectos, que se alimentan casi exclusivamente de celulosa, principal componente de la madera, no son erradicables.

El diagnóstico de Renato Ripa y Paola Luppichini, doctor en Entomología e ingeniero agrónomo,  respectivamente, los investigadores agregan que además la plaga continúa provocando daño y se incrementa constantemente debido a que no existe un mecanismo orientado a capacitar a los actores involucrados, a la vez que hacen ver la necesidad de estructurar “un equipo de profesionales que establezca normas de construcción que incorporen las medidas preventivas que mitiguen el daño de la termita subterránea y las incorporen a las normas o códigos de construcción en el país”.

 

Renato Ripa y Paola Luppichini junto al termitólogo Dr. Nan-Yao Su.

De acuerdo a un diagnóstico efectuado en 2004-2005 por ambos profesionales, en el marco de un estudio encargado por el Gobierno Regional, en la zona existían alrededor de 2 mil propiedades afectadas y 56 focos de termitas subterráneas: Valparaíso 10; Viña del Mar 7, Quintero 3, Villa Alemana 2, Quilpué 2, Casablanca 3, Limache 9, Quillota 15, La Ligua 2, Puchuncaví 1, Los Andes 1 y La Cruz 1.

Dos años después, en 2007, los focos eran 72. Y aunque los investigadores pueden estimar que la cantidad de focos ha aumentado desde entonces en la Región de Valparaíso, no hay claridad respecto de cuántos existen hoy. “INIA La Cruz mantiene un registro en base a denuncias de municipalidades y personas afectadas, pero no se dispone de un mecanismo de catastro de focos en la zona, dado que ello está asociado a recursos que no se han destinado”.  

Las zonas más afectadas del país son las regiones V, VI y Metropolitana, probablemente, señalan los expertos, por una suma de condiciones: clima adecuado al desarrollo de la termita, foco inicial establecido en Santiago y/o Valparaíso, abundancia de durmientes de ferrocarril infestados, reemplazados y llevados a nuevos sectores, traslado de otras maderas infestadas, así como de suelo y escombros infestados; traslado y utilización de madera infestada como combustible, entre otros factores.

Y aunque es difícil determinar cuál comuna es la más afectada en la Región de Valparaíso, Ripa y Luppichini tienden a pensar que por el tamaño de los focos, es probable que los sean los cerros de Valparaíso.

 

Las termitas no sólo comen madera. Se alimentan de todo tipo de material celulósico como puede ser el cartón o el papel.

Tal como ocurría a comienzos de los años 2000, la termita subterránea -una de las cinco especies presentes en Chile- sigue siendo la especie más dañina. De hecho causa una destrucción por lo general no visible, que se hace aparente cuando es extensa, habitualmente después de varios años de iniciado el ataque.

“En los lugares en que está establecida la termita subterránea es sin lugar a dudas la más importante por la rapidez con que causa el daño y el avance o distribución hacia las viviendas contiguas. Le sigue muy de cerca la termita de los muebles Cryptotermes brevis, cuyo daño es muy grave en Valparaíso y hacia el norte, destruyendo especialmente edificaciones más antiguas, en las cuales se ha observado que afecta ocasionalmente la integridad estructural”.  

Durante el II Seminario Internacional para el Manejo y Control de las Termitas, en 2004, el experto de la Universidad de California, Vernard Lewis, planteó que es imposible erradicar la plaga llevándola a nivel cero y que sólo restaba concordar “cuál es el nivel aceptable y cuál no”.

Los expertos del Centro Regional de Investigación del INIA La Cruz  coinciden con esa apreciación. “En el estado actual de distribución de las termitas, no son erradicables”, plantean y agregan que en este escenario un nivel aceptable “es aquel en que el daño es mínimo y no justifica una medida de control”.

Pero para eso -indican- “debemos aprender a vivir en un ambiente donde están presentes y planificar las futuras edificaciones tomando en consideración medidas que dificulten la acción y daño de estos insectos. Ello requiere considerar una normativa de construcción distinta a la actual, y educar a los profesionales involucrados en la planificación, diseño y construcción de edificaciones”.

El daño en durmientes ha sido uno de los orígenes de la dispersión del foco ya que las personas han trasladado ese material infestado con la plaga.

Las termitas subterráneas -su primera detección en Chile fue hacia 1986 en la Región Metropolitana- se encuentran  distribuidas, además, en gran parte de la Región de Valparaíso y en una localidad de la Región de Bernardo O´Higgins. Pueden ser transportadas desde un territorio a otro en madera, partes de madera, de barcos, durmientes, plantas ornamentales, suelo y muebles.

Estos insectos dañan y se alimentan de muchas especies de madera, entre ellas pino radiata, roble, pino Oregón, álamo, olivo de Bohemia, sauce, sauce alemán., acacio, olmo, retamo, hibisco, pitosporo, eucaliptos, aromo, damasco, ciruelo, manzano, vides, nísperos, higuera, palto, chirimoyo y cítricos, entre otros.

La termita de los muebles está distribuida entre las Primera y Quinta regiones, incrementando su ataque en las ciudades cercanas a la costa y atenuando hacia las zonas del interior. Fue introducida a la Isla de Pascua y Juan Fernández.

La termita chilena es una especie nativa y se encuentra entre las III y VI Regiones. Estos insectos se establecen en el interior de madera en galerías, formando amplios espacios y se les puede encontrar, además, atacando maderas con una humedad moderada tanto en edificaciones como en árboles nativos.

- ¿Qué les dirían a los vecinos para prevenir la aparición de esta dañina plaga?

“No trasladen madera dañada e inspeccionen la leña, asegurándose de que no tiene galerías u otro signo de la presencia de termitas. Y buscar información sobre termitas, por ejemplo en www.miptermitas.cl”.

La foto muestra el daño de la termita subterránea en madera de la pared exterior de esta vivienda.

Para Renato Ripa y Paola Luppichini, uno de los aspectos de mayor relevancia en el manejo de la plaga radica en la educación a todos los niveles.

“Las unidades ambientales en las municipalidades deben contar con personal capacitado en esta área, incluso si la plaga no está presente, ya que existe un riesgo inminente de que ésta se presente al cabo de un tiempo en la comuna”.

De igual forma, dicen, los centros comunitarios deben contar con información, los colegios y en especial los estudiantes que se están formando en institutos técnicos y universidades. “Llama la atención la falta de conocimiento sobre el tema de aquellos que laboran, diseñan y conciben el uso de madera en las edificaciones. La educación es sin lugar a dudas la inversión más rentable, labor en la cual debemos participar todos, tanto el sector público como el privado”. 

 Keneth Kendall, asesor técnico, de la firma norteamericana Ensystex visitó nuestro país y pudo verificar la evaluación de un cebo para la termita subterránea que fue muy efectivo y erradicó la plaga en 10 viviendas que comprendían el área del ensayo en Quillota.  

Aunque INIA La Cruz no ha realizado nuevos estudios con financiamiento FNDR para la detección y manejo de esta plaga con posterioridad a 2004-2005, los investigadores continúan en contacto con otros expertos y realizan permanentemente seminarios y actividades con el fin de transferir la tecnología de manejo de termitas.

“Además estamos realizando estudios de control con empresas del sector privado. Consideramos que es necesario continuar el desarrollo de tecnologías de control, debido a la magnitud del problema principalmente en la región, lo que requiere del apoyo de recursos públicos y privados”, señalan.

También expresan que las metodologías de control de la plaga no han variado durante los últimos años. Es así como en La Cruz se probó un cebo para la termita subterránea con características distintas al evaluado previamente, que fue muy efectivo y erradicó la plaga en las 10 viviendas que comprendían el área del ensayo en Quillota.

Una plaga de termitas extendida sin control puede debilitar la estructura hasta tal punto de que la construcción se derrumbe.

Hay una estimación económica de lo que costaría reparar los daños provocados por las termitas en viviendas y otros inmuebles? Los expertos del INIA La Cruz observan que en 2002 el profesional Oliver Cienfuegos realizó una tesis en la cual determinó el costo de reparación de viviendas dañadas por termitas. Y que los resultados de ese estudio mostraron que en promedio el costo de reparación alcanza a 109 UF por vivienda, lo que no incluye el tratamiento de control de la termita subterránea.

 

Foto izquierda. Se instalaron estacas de madera para evaluar presencia de termita subterránea. Foto derecha. Muestra estaca con y sin daño. La estaca se retira después de 20 días evidenciando el daño producido por la termita.

Una completa información tanto sobre los tipos de termitas, su distribución geográfica, sus características, daños que provocan y fórmulas de control se pueden encontrar en el sitio www.miptermitas.cl desarrollado por los profesionales del Centro Regional de Investigación INIA La Cruz. Entre los métodos para registrar la presencia de termitas figuran: detector de emisiones acústicas que capta el sonido causado por las termitas al arrancar las fibras de madera; detector de gases, ya que estos insectos generan metano y dióxido de carbono durante el metabolismo de la madera; visor de fibra óptica, para operar en pequeñas cavidades u orificios; microondas, que funciona en forma similar a un radar cuyas ondas detectan el movimiento de termitas en el interior de estructuras; detector de humedad, que señala lugares con mayor probabilidad de estar infestados con termitas, e imágenes infrarrojas que identifican superficies con mayor temperatura que pueden contener termitas.

Mayor información con Paola Luppichini, fono 33-470390, pluppich@inia.cl, Renato Ripa, e-mail: rripa@inia.cl o Eliana San Martín, e-mail: esanmartin@inia.cl.

Este artículo fue escrito por la periodista Rosa Zamora y publicado en El Mercurio de Valparaíso. Para ver artículo pinche en publicación 1 y publicación 2.

Documentación Relacionada:

Descargar Publicación 1
Descargar Publicación 2

Contacto

Chorrillos Nº 86, Comuna La Cruz, Provincia Quillota.

Casilla 3, La Cruz.

Teléfono [56] (33) 321780.Fax [56] (33) 32 17 80
Desarrollo de N5