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RESULTADOS FUERON EXPUESTOS EN CHARLA ABIERTA Gira tecnológica de INIA en México entrega lecciones para el desarrollo productivo del copao
Desarrollar productos agroindustriales a partir de frutos de copao y avanzar en el establecimiento de huertos de la especie son tareas en que los mexicanos cuentan con numerosas experiencias. Valorizar a esta cactácea nativa puede ayudar a conservar mejor este recurso natural.
México es, probablemente, la nación que más ha incorporado en su cultura el aprovechamiento de las cactáceas, nobles plantas adaptadas a los ambientes áridos y semiáridos del continente americano, que en dicho país son tradicionalmente utilizadas en diversidad de preparaciones alimenticias y en artesanías. Por ende, no hay que mejor lugar que ese para adquirir conocimientos y experiencias en el tema. Teniendo esto en cuenta, dos distinguidos profesionales del Centro Regional Intihuasi del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Angélica Salvatierra y Alfonso Osorio, desarrollaron una gira tecnológica en México para conocer experiencias en el empleo de cactáceas como recurso económico para pequeños agricultores, en el marco del proyecto “Copao (Eulychnia acida), cactácea endémica de Chile: determinación de propiedades nutracéuticas y potencialidad de uso agroindustrial”, iniciado en agosto de 2008, el cual cuenta con financiamiento del programa Innova CORFO, más la colaboración de las comunidades agrícolas de Gualliguaica, Manquehua y Quebrada Honda, y la Asociación de Comunidades de Limarí. Esta iniciativa pretende caracterizar la composición química de la rumpa, el fruto del copao, para determinar sus cualidades nutracéuticas y potencialidad de uso industrial bajo distintas condiciones climáticas y de manejo, con miras a desarrollar esta especie como un cultivo y convertirla en fuente de ingresos para los pobladores del secano de la Región de Coquimbo. Salvatierra –especialista en frutales– es la directora de dicho proyecto y Osorio –experto en riego–, uno de los investigadores participantes. Los resultados de la gira fueron difundidos en una reciente charla efectuada en el Auditórium de INIA Intihuasi, en La Serena, con la asistencia del director regional de INIA, Carlos Quiroz, y el subdirector regional de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), Gustavo Dubó, además de dirigentes campesinos y profesionales del área. El viaje se efectuó entre el 16 y el 23 de mayo, comprendiendo actividades en el Distrito Federal y los estados de Puebla y Oaxaca. Comenzó con visitas a las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Autónoma Metropolitana (UAM), que cuentan con diversas investigaciones sobre cactáceas, unas ya finalizadas y otras en curso. Posteriormente, los representantes de INIA Intihuasi recorrieron zonas en donde proliferan diversas especies de cactáceas, en especial las de tipo columnar (similares al copao). Así se interiorizaron en una iniciativa destinada al desarrollar productos alimenticios a partir de la pitaya, un cactus columnar que crece tanto en poblaciones naturales como en cultivos plantados por los campesinos locales, en densidades que pueden alcanzar las 1.500 plantas por hectárea. Esta práctica ha generado un proceso de selección genética, que permite contar con plantas de mejor calidad y características específicas escogidas por sus cultivadores. Todo ello basado únicamente en la práctica, aplicando los conocimientos ancestrales de los lugareños. La pitaya [ARRIBA EN LA FOTO] entrega frutos de ligero dulzor, generalmente de pulpa roja (aunque existen desde amarillas hasta moradas), los cuales han sido consumidos como fruta fresca desde la época precolombina. Tan arraigado está su uso que hasta existe un festival anual de la pitaya en Oaxaca, en que se reúnen pobladores a consumir el fruto y compartir cantos, bailes y justas deportivas. Recientemente la UAM logró elaborar un licor, una mermelada y hasta un aderezo para comidas a partir de la pitaya. Ambas experiencias –el cultivo de una cactácea nativa y el aprovechamiento agroindustrial de sus frutos– son lecciones útiles para un desarrollo productivo a partir del copao en la Región de Coquimbo. Según Salvatierra, “lo que vimos en México fue la valorización de la especie que da el fruto de pitaya, pasando por varios aspectos: un conocimiento profundo del manejo, la variabilidad de las poblaciones y los usos, que lo tienen como un cultivo complementario a otras actividades y que puede generar ingresos”. Es su opinión, replicar experiencias de valorización de cactáceas en Chile contribuiría a la protección y cuidado de las poblaciones naturales, pues ya no serían vistas como un mero elemento del paisaje que puede ser desechado en pro de otras actividades. “Yo propongo algunas líneas de trabajo simples, que podrían ser la reforestación de sectores con cactáceas de ciertas características interesantes; el uso racional de las poblaciones naturales. Pensando en una futura industrialización del fruto de copao, ir planificando ya la plantación de huertos en propiedades de la gente del secano, con plantas seleccionadas desde las poblaciones naturales y que tengan algún interés desde el punto de vista del fruto, que sean grandes o de un color distinto. Para eso debiéramos ir generando prácticas de manejo, que sean aplicables tanto a las poblaciones naturales como a esos huertos”, dijo. En opinión de la investigadora, las prácticas agronómicas para el copao deberán rescatar la sabiduría popular sobre la planta, reuniendo la información que los habitantes del secano poseen sobre el comportamiento de la planta, sumándola a los conocimientos generados por instituciones técnicas como el INIA. |
Colina San Joaquin s/n, La Serena.