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Historia

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), es la principal institución de investigación agropecuaria de Chile. Es una corporación de derecho privado sin fines de lucro, dependiente del Ministerio de Agricultura, cuyo financiamiento es a través de fondos públicos y privados, proyectos de investigación y venta de insumos tecnológicos.

Fue creado en 1964, a finales del Gobierno del Presidente Jorge Alessandri Rodríguez, por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción.

La personalidad jurídica de INIA fue concedida por Decreto Supremo del Ministerio de Justicia Nº 1.093, de fecha 8 de abril de 1964.

El primer director del Instituto fue el reconocido Ingeniero Agrónomo, Manuel Elgueta Guerín, quien continuó con esta responsabilidad durante todo el Gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva. Es durante esta administración que el Instituto inicia su fuerte desarrollo.

Durante la década del 60, el trabajo de INIA se efectuó bajo una política de sustitución de importaciones, lo que llevaba un proceso endógeno de validaciones tecnológicas.

Ya en la década del 80, con una economía creciente en exportaciones agrícolas (principalmente de frutas), el desarrollo y adecuaciones tecnológicas comienzan a ser fundamentales, lo que genera cambios relevantes en su estructura de investigación (equipos multidisciplinarios, gtan apoyo de analítica, vinculación con el sector productivo).

En las décadas del 90 y del 2000, se caracterizó por la globalización de los mercados y la cultura, con alta conciencia ambiental y de la salud por parte de la población, un sector privado fuerte y tendencias a la producción de espacialidades por sobre los commodities. Esto llevó a INIA a realizar nuevos cambios en la generación de tecnologías, a través de alianzas nacionales e internacionales, conformación de sociedades de I&D con el sector privado, integración vertical en cuanto a ciencia, y la generación de tecnologías propias.

Actualmente dispone de una cobertura geográfica nacional, a través de sus Centros Regionales de Investigación, Laboratorios, Bibliotecas, y un personal integrado por profesionales altamente calificados, lo que le permite realizar una adecuada labor como centro de investigación al servicio del sector agroalimentario, y realizar la prestación directa de servicios.

En las diversas zonas agroecológicas, cuenta con Consejos Directivos de los Centros  Regionales integrados por representantes del sector público y privado correspondientes a la esfera de acción respectiva, lo que permite adaptar la investigación a las necesidades productivas locales.